Reencuentros en Hielo y Fuego:

Recap del primer capítulo de la temporada final de Game Of Thrones (CON SPOILERS)

El primer capítulo de la octava temporada — y final — de Games Of Thrones, cumplió con las — escasas — expectativas que se tenían sobre él: Cumplió con su objetivo de mostrar las piezas que se mueven sobre el tablero y recordar las líneas entrecruzadas que quedaron inconclusas en la anterior temporada. Los guionistas crearon un hábil juego de círculos concéntricos no sólo para hilvanar la primerísima etapa hacia el final de una larga y compleja historia, sino para dejar bien claro, que la serie comienza y culmina bajo sus propios términos.

En casa:

Un niño corre entre una multitud tensa, para después trepar a un árbol y observar asombrado la larga y en apariencia, interminable formación de los Inmaculados que recorre el territorio. La serie abre con una reminiscencia inmediata Bran Stark en esa lejana primera temporada, que subía a todos los lugares para observar. No se trata de una referencia casual: Jon y Daenerys llegan finalmente a Invernalia, con toda la parafernalia de un Reinado al que nadie recibe de buena gana ni tampoco, espera demasiado. Lo mismo que la marcha de Ned Stark hacia Desembarco del Rey, la comitiva silenciosa y multitudinaria tiene un único significado: la tensión de la Guerra está aquí y es inevitable. El desfile de los Inmaculados y sin duda, el batallón Dothraki, asombra a los norteños que sin embargo, guardan distancias. Tyrion parece incómodo, aunque logra encontrar un momento en medio del avance incesante de las tropas para una conversación con Sansa, la ex esposa que casi le lleva a la muerte “Ambos estamos vivos” dice Lady Stark, circunspecta y severa.

Y es Sansa, sin duda, el reflejo de la desconfianza del Norte hacia la Reina y Madre de dragones: No sólo no es bien recibida, sino que muy pronto queda muy en claro que tendrá que batallar contra la acendrada terquedad de la región y la historia que trae a cuestas.

¿Qué es lo más probable que suceda? Sansa tiene mucho más poder — y habilidad — de la que Jon supone y desde la primera escena se hace evidente su capacidad para analizar las alianzas y desencuentros con ojo crítico es mucho más agresiva que la del resto de la comitiva real. Algo habrá aprendido la Señora de Invernalia, de su estadía forzosa junto a Cersei y de su larga amistad con Meñique. Su mirada sobre el hombro a la Reina Dragón mientras abraza a Jon deja en claro que aunque no tiene más remedio que deponer cualquier manejo mientras Daenerys tenga todas las de ganar. Y las tiene: A pesar del férreo control de Sansa sobre la intendencia y su conocimiento sobre las relaciones de poder en el Norte, la Reina Dragón continúa teniendo el “mayor ejercito del mundo” y los dragones. Esa circunstancia que quizás se la diferencia entre la vida y la muerte en una guerra que incluye a lo sobrenatural.

Entre hermanos:

Jon se reencuentra con Bran, que no pierde el tiempo en recordar el peligro que acecha. “Eres un hombre” dice Jon, paternal y tan parecido a Ned Stark que resulta conmovedor. Pero el Cuervo de Tres Ojos, sólo es casi humano o esa es su respuesta inmediata. El terror que se cierne sobre Invernalia — y Westeros — se manifiesta en un breve monólogo: “El muro ha caído, él tiene tu dragón” explica Bran y Daenerys mira con asombro al hermano Stark, convertido en un oráculo improbable.

Finalmente, Arya y Jon encuentran un momento para el abrazo añorado: quizás es el momento más emotivo del capítulo y que recuerda, que la manada Stark es por encima de todas las cosas, una familia. También, el abrazo y la conversación demuestran que Arya es fiel sobre todo a la casa en que nació “Sansa es la persona más inteligente que conozco” dice, cuando Jon intenta buscar simpatías para Daenerys. Un momento extraño y tenso, que sin embargo se disuelve en la emoción del encuentro. Pero la brecha está allí, evidente y peligrosa.

Lady Mormont deja en claro que su fidelidad pasa por el compromiso de Jon con el Norte. Nadie parece entender demasiado bien la improbable alianza entre la Madre de los dragones, el joven lobo y además, el hecho que un Lannister sea la mano de la Reina. En la voz de la joven Lady, el norte entero se comunica: “Es a ti a quien escogimos Rey”.

Cersei y Euron:

Cersei recibe su ejército, pero el pelotón no cubre las expectativas de la Reina: con mil barcos, sin elefantes y con una negociación turbia con Euron Greyjoy, la Reina del Trono de Hierro debe renegociar sus prioridades para intentar encontrar una forma de defender el poder. Cersei claudica y ya sea por una directa manipulación o por mero deseo de venganza contra el ausente Jamie, termina por sellar el acuerdo con el hijo de la Isla de Hierro en la cama. “Te dejaré un principito” dice Euron y Cersei sonríe, con todo la intención concreta de utilizar el deseo — y la información — a su favor. La alianza se completa y las dudas sobre la sinceridad del Pirata de los catorce mares, por el momento quedan conjuradas.

La Reina además, parece decidida a dejar claro que el pasado morirá o al menos, en su decisión inmediata sobre Jamie. Qyburn llega en busca de Bronn, para plantear la traición más despiadada de todas. “La Reina paga bien las muertes” dice el Maestre, entregando una ballesta tensada al hombre que acompañó a Jamie durante los momentos más duros de los últimos años “Una flecha al corazón es suficiente”.

Un Vuelo al pasado:

Drogón y Rhaegal no se encuentran del todo cómodos en medio del frío de una Invernalia más helada que nunca. Daenerys decide que es un buen momento para probar la lealtad de su amante y el resultado le sorprende: el joven dragón verde inclina las alas para Jon y juntos, emprenden un vuelo sobre el territorio, aún aterrorizado y fascinado por el poderío de las criaturas de leyendas. Por supuesto, la simbología en clara: Jon va a cuestas del Dragón que lleva el nombre de su padre. Queda claro que la efímera unión del trono y para el trono, tendrá que pasar la prueba de ¿fuego? de la verdadera herencia del supuesto bastardo Stark.

Yara y Theon, una despedida:

En una escena rápida y casi sencilla, Yara Greyjoy es rescatada por su hermano y decide volver a las Islas de Hierro. Conoce la inminencia de la Guerra y sabe que el enfrentamiento, favorece muy poco al norte. Theon decide volver a Invernalia y en el abrazo de los hermanos, es evidente la despedida. ¿Morirá Theon en Invernalia? lo más probable es que sí.

Sam y la verdad:

Sam tropieza con Daenerys y también, con el hecho que toda su familia ha sido asesinada. El impacto le sacude y además, le deja en medio de la disyuntiva aterradora de ser el último de su extirpe. Pero más allá de eso, el joven aspirante a Maestre se cuestiona el comportamiento de la Madre de los Dragones. “Pero eres tú quien debe decir la verdad a Jon” le indica Bran, que aguarda en silencio y a las puertas de Invernalia a “un viejo amigo”. Aturdido y abrumado por el dolor, Sam corre a las criptas de Invernalia en las que Jon encuentra sosiego y es entonces, cuando el núcleo de las 7 temporadas anteriores se revela. “Tu madre es Lyanna Stark. Tu padre era Rhaegar Targaryen. No eres un bastardo. Tu nombre es Aegon Targaryen, el sexto con el nombre, el LEGÍTIMO HEREDERO al Trono de Hierro” le revela a Jon, frente a la estatua de Ned Stark que observa el final de su prolongado secreto. Jon retrocede ante la verdad, sus implicaciones y la brecha recién nacida entre su lealtad por Daenerys, su amor y la posibilidad de la traición. ¿Qué decidirá el heredero, ahora con la verdad como estandarte?

La Dama del Toro:

Grendy despliega sus habilidades con el Vidriagón: la fragua intenta domar al mineral más extraño de Westeros. Y en medio del esfuerzo, ocurre uno de los encuentros más esperados. Arya aparece no sólo para hacer un extraño pedido al bastardo Baratheon, sino además para dejar constancia que entre ambos hay un vínculo no demasiado discreto. El Perro Clegane, también está allí “Eres una perra cruel, por eso sobreviviste” dice con una media sonrisa. No hay rencores entre el soldado renegado y la ex recluta de los Hombres sin rostro. O eso al parecer es lo evidente.

Una última señal:

Tormund y Beric, sobrevivientes a la destrucción del Muro, vuelven a la fortaleza negra hacia Last Heart, Ancestral casa de los Umber, quienes aún mantienen su lealtad hacia los Stark. Se encuentra al sur de Gift, al este de Kingsroad y al norte del último río, lo que hace que sea la antesala del Reino del Norte en pleno. Allí encuentran rastros de batalla pero ningún sobreviviente o…cuerpos. Finalmente tropiezan con Eddison Tollett y los pocos hermanos de la Guardia que aún se esconden en la fortaleza desierta. “No hemos encontrado a nadie” murmuran en el silencio. Más allá, un cuerpo pende de una pared, el pequeño Lord Ned Umber, junto con los cadáveres desmembrados de los miembros de su familia. “Esta es una señal del Rey de la noche”. De pronto, el cadáver comienza a gritar. Y cuando Beric le quema, el grito se convierte en un chillido interminable. Un espiral que rodea a los vivos. Una señal inequívoca. ¿O se trata de un aviso contra los Targaryen, cuyo símbolo es tan parecido pero en fuego al de sangre y hielo que ha dejado el Rey de la Noche? El ejército blanco marcha a Invernalia. La muerte les acecha.

Un viejo amigo:

Jamie Lannister llega a Invernalia para honrar su palabra de pelear contra los muertos en favor de los vivos. Aturdido y con toda seguridad, sabiéndose en tierra enemiga, mira a su alrededor en busca de quizás del momento idóneo para revelarse. Pero el Cuervo de Tres Ojos está allí y ante su silencio inquietante, es imposible huir. Para Jamie, la justicia ha llegado.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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