Porque es completamente lógico que Arya asesinara al Rey de la Noche.

Desde anoche (prácticamente desde que el capítulo terminó), he leído y escuchado todo tipo de críticas por el final abrupto de la amenaza blanca en Westeros. Al parecer, hay una especie de percepción un poco distorsionada sobre el sentido de la historia general de la saga y a dónde nos conducen sus giros de guión. Sobre todo, por ese gran señuelo en mitad de lo más complejo del juego de poder como lo fueron el ejércitos de caminantes blancos, cuyo ataque y asedio a Invernalia acaba de cambiar por completo el equilibrio de poder en el continente.

Daenerys llegó al Norte con un formidable ejército, dos dragones sanos y de la mano del Rey del Norte, aclamado por todas las casas de Invernalia. A medida que las semanas transcurrieron, el apoyo hacia Jon se tambaleó y se inclinó hacia Sansa. Además, la Reina Dragón descubrió el más inesperado secreto: su nuevo amante es también miembro de su familia y el sucesor legítimo al trono. Al comenzar el asedio del ejército Blanco, Daenerys está luchando no sólo por ganar sino también, para afirmar su poder.

Pero la maniobra resulta incompleta y la primera gran derrota de la Reina Dragón: Los Dothraki son masacrados casi de inmediato y la retaguardia de los Inmaculados, diezmada por completo. Como si no fuera suficiente, durante el enfrentamiento con Viserion, Rhaegal sufre grave heridas y quizás, también Drogon. De modo que Daenerys, en el suelo y merced de sus enemigos, con Jorah Mormont muerto entre los brazos, debe enfrentar un futuro incierto: Perdió la fuerza militar y también, quizás la motivación de Jon para brindarle su apoyo efectivo (enfrentar la amenaza blanca en conjunto). ¿Qué será lo siguiente que ocurra?

A pesar del asombro y la preeminencia del hilo argumental sobre los caminantes blancos, la Saga hace énfasis en los juegos de poder y sobre todo, puntualiza que todo los núcleos de argumento se basan en la premisa mayor de cumplir la profecía semi oculto en el título “Canción de Hielo y Fuego. Toda la historia está enfocada en los tránsitos de poder, de modo que lo que pasó durante la batalla de Invernalia, empujó a la trama entera a que de nuevo se sitúe en el tablero por la defensa y recuperación del Trono de Hierro. A pesar de que Daenerys se ganó la lealtad del Norte al defenderlos con dragones (el comentario de la mujer en la cripta cuando Sansa va a refugiarse en ellos “De no ser por la Reina, muchos más estaríamos muertos” no es en absoluto casual), pero no tiene hombres y perdió la capacidad efectiva para enfrentar el poderío militar del Sur. Muertos los Dothraki y buena parte de los Inmaculados, Daenerys sólo tiene a Drogon y a un grupo de fieles. La Reina Dragón tendrá que negociar con Jon y llegar a un acuerdo sobre el poder, como compartirlo y sobre todo, la manera en que podrá usar las nuevas y endebles alianzas contra una fuerza compacta como la de Cersei refugiada en la Torre Roja. Y eso plantea toda la línea narrativa que siempre fue central el Game of Thrones: la batalla por recuperar el poder del usurpador. De modo que esta gran batalla era importante (porque el nudo de los caminantes blancos siempre fue de enorme impacto) pero el objetivo de la historia siempre ha sido otro.

Y es ahora, cuando Arya se hace imprescindible y una pieza enigmática cuyo peso va aumentando de manera progresiva. Arya sabía cuál era el plan de Jon de permitir a Bran exponerse como anzuelo para el Rey de la Noche y Melisandre le recordó, que quizás, todo lo que ha ocurrido en su vida le llevó a esa noche, frase que Bran repitió (aunque a Theon) y que podría resumir el lugar de cada personaje durante la batalla. Cuando Melisandre conoció a Arya hizo una profecía muy explícita: “Veo oscuridad en ti, y dentro de esa oscuridad unos ojos me regresan la mirada. Ojos marrones, ojos azules, ojos verdes. Ojos que tú apagarás para siempre. Nos encontraremos de nuevo”. La bruja repite su predicción para Arya y de pronto, la mejor asesina de Westeros parece comprender a cabalidad su lugar en la historia. Ya la la serie nos había mostrado que podía hacer Arya con la daga de acero Valyrio que Bran le había obsequiado mientras entrenaba con Brienne y Podrick. Y en el mismo capítulo, Arya demostró ser capaz de ocultarse de los muertos con toda facilidad.

Es Arya y no Jon, la quien al final asesina al Rey de la Noche y deja el escenario servido para la verdadera batalla por el poder. Es Arya y no Daenerys, la que acaba con la amenaza al Reino, por lo que la lealtades regresan de nuevo a la mesa Stark. Con la casa Mormont destruida y quizás también la Manderlay, el Norte queda bajo la mano del lobo. El próximo movimiento será el verdadero hilo conductor de toda la historia que hasta ahora, ha contado la serie capítulo a capítulo. Todo un triunfo argumental que asombra por su cuidadosa puesta en escena.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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