¿Por qué un heterosexual debe apoyar el matrimonio igualitario? Ocho buenas razones para hacerlo.

Porque es un derecho civil que todos los ciudadanos deben disfrutar de idéntica manera:

Martin Luther King, incansable luchador por los derechos Civiles de su país, solía decir “No soy negro, soy hombre”, en cada ocasión en que alguien intentaba utilizar su origen étnico para definir su esfuerzos por la equidad legal. Y es que para King, la batalla por lograr el reconocimiento de los derechos plenos de su comunidad frente al prejuicio racial, era una manera de destruir la suposición que hay “diferencias insalvables” en la sociedad que suponen matices en la aplicación de ciertos parámetros jurídicos. Con su consistente filosofía sobre su necesidad de alcanzar la inclusión y la igualdad desde el supuesto que cada ciudadano tiene exacto valor ante el Imperio de la ley, King demostró que el prejuicio no puede mediar ni imponer su criterio sobre la forma como se comprende la identidad del ciudadano.

Porque no deben existir ciudadanos de segunda categoría.

Una de las primeras maniobras de Adolf Hitler al convertirse en Canciller, fue asegurarse que la aplicación de la ley tuviera matices y estratificaciones de acuerdo al origen étnico y racial del ciudadano común. Al principio, insistió que se trataba de una medida necesaria para favorecer a la población alemana pero después, fue evidente que su objetivo era utilizar la segregación para crear un estamento de ciudadanos de segunda categoría. Para cuando el tercer Reich mostró su rostro totalitario, la ley se convirtió en un arma ideológica y lo que es aún peor, en la herramienta más eficiente del régimen para ajusticiar e imponer su modelo de Estado. Todo gracias a ese inicial primer matiz que aseguraba que la ley distinguía entre los ciudadanos por motivos poco claros y lo que era más preocupante, por completo interpretativos.

Porque las Leyes no deben estar basadas en consideraciones religiosas.

Por siglos, la Iglesia fue tan poderosa como para ejercer funciones de Estado y lo hizo, aplicando los preceptos religiosos como un estamento legal. ¿El resultado? Ejecuciones sumarias debido a la Inquisición, condenas por la acusación de herejía y apostasía, la imposición del dogma religioso a través de la ley. Un panorama preocupante que convirtió a la Iglesia — y a la creencia — en una estructura semi despótica con graves implicaciones a futuro.

¿Tu excusa es la Biblia? hablemos sobre el tema.

Entonces ¿La biblia prohíbe el matrimonio igualitario? Entiendo que tu excusa sea dogmática, pero de ser así entonces ten en cuenta que la Biblia no sólo prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo, sino también permite tener esclavos (El Levítico, 25:44), señala que debo asesinar a mi vecino si incurre en la falta de trabajar en sábado (Éxodo 35:2), lapidar a cualquiera que ose tener más de dos cultivos o blasfeme en voz alta
(Lev 24:10–16) ¿Qué quiere decir el argumento bíblico entonces? ¿También debo cumplir esos preceptos? ¿O se trata que solamente algunas partes del Libro Sagrado pueden ser aplicables? ¿Qué hace algunas si sean admisibles y otras no tanto? ¿Por qué algunas son interpretativas y otras si deben ser de estricto y exacto cumplimiento?

Porque el matrimonio no tiene como único propósito la reproducción de la raza humana. A menos que vivas en la Edad Media.

Actualmente, un matrimonio es la unión de dos personas que desean pasar el resto de su vida — o algún tiempo — juntos. No se le exige otra cosa que su voluntad de aceptar las implicaciones del contrato y mucho menos, algo más que su buena voluntad de honrar lo que simboliza. Sin embargo, no siempre fue así.

Porque el matrimonio igualitario no abrirá la puerta para uniones entre animales y seres humanos, pedófilos y otros hechos criminales. Hablamos de legalizar uniones entre dos adultos responsables.

Es la excusa más retorcida de todas. He escuchado debates sobre se insiste en que el matrimonio igualitario fomentará el reconocimiento de delitos sexuales y aberraciones de carácter ilegal bajo el supuesto que podrían también tratarse de uniones legítimas. El sólo planteamiento resulta retrógrado y además, deja muy claro que quien lo profiere, continúa convencido de la idea que la orientación sexual puede ser considerada un trastorno sexual, lo cual por supuesto, no es cierto. Una pareja gay por lo general está constituida por dos adultos mayores de edad, responsables de sus actos y absolutamente consciente de las implicaciones de sus decisiones. En otras palabras, la relación que comparten no se trata de un delito, ni una forma de coacción, abuso, violencia o agresión. Por tanto, siendo que no transgrede la ley y que de hecho, celebra las mismas cosas que el matrimonio tradicional, el ordenamiento legal no debería tener objeciones de aceptarlo.

Porque aunque te parezca mal, reprobable, poco ético, antinatural no es motivo suficiente para que la ley despoje de derechos civiles a otro ciudadano.

Sí, es admisible y de hecho, del todo respetable que tengas una opinión crítica sobre el matrimonio igualitario. También es igualmente respetable que creas que es reprobable, que esgrimas ideas religiosas para denigrar la posibilidad. Incluso, es admisible que lo consideres antinatural, una violación a la ley de Dios y todos esos argumentos tan enrevesados que suelen llenar las discusiones sobre el tema. Pero ten en cuenta que a pesar de eso, la ley debe proteger de la misma manera a todos los ciudadanos, no obstante tu opinión moral o religiosa. Que los derechos Civiles son inalienables y que por tanto, no hay ningún parecer privado que pueda ser mucho más importante que garantizar la seguridad y protección de todos los ciudadanos del país. Creeme, es necesario esa disputa y el constante debate que promueve este tipo de iniciativas: la democracia — la que aspiramos, al menos — esta construida a base del enfrentamiento de ideas, de la capacidad de la sociedad para transformarse así misma. Y eso sin duda, es satisfactorio y esperanzador.

Porque si tu puedes contraer matrimonio, todos los ciudadanos de tu país deben poder hacerlo.

Creo que es la razón más sencilla por la que apoyo el matrimonio igualitario: Quiero que todos los ciudadanos de mi país gocen de los mismos derechos de los cuales disfruto. Deseo que cada persona pueda aspirar como yo, a celebrar su forma de concebir el amor y el compromiso como mejor prefiera. Quiero que todas las parejas puedan sentirse seguras, protegidas. Que cada hombre y mujer de Venezuela pueda tener la posibilidad de formar la familia que sueña, como yo la tengo. Si ninguno de los argumentos anteriores te convence, piensa por un instante ¿Cómo sería el mundo si debieras renunciar a parte de tus derechos civiles y legales por sólo ser cómo eres? ¿Cómo reaccionarías si debieras enfrentarte a la idea que la ley no te protege sólo porque tu estilo de vida no satisface a parte de la población de tu país? Es probable que te sorprenda la respuesta.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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