La soledad y la belleza:

El aislamiento, la creatividad, la ternura. (parte I)

Los silencios mortales:

Sylvia Plath escribió un ininterrumpido y detallado diario desde la adolescencia hasta casi los treinta años, unos pocos meses antes de su muerte. En más de una ocasión, admitió que el diario era el sustituto a la palabra, a todo lo que deseaba decir y no podía, en medio de los tremedales de la angustia, los terrores y los dolores que atravesaban su vida y que ella ocultaba detrás de una fachada pulida muy parecida a los que describe en su poema espejo. El diario, era por tanto, una apasionada y furiosa narración de su propia vida que abarcó desde sus dolores emocionales hasta sus esperanzas hacia el futuro. Pero sobre todo, Plath desmenuzó la realidad a través de la palabra, en una obsesiva búsqueda de significado que le llevó años completar. Quizás por ese motivo, el diario abarca buena parte de lo que llamó “su vida a través de la página” y casi nada de la antesala al silencio de la muerte. Para la poeta, la escritura era una forma de sobrevivir, de enfrentarse a la oscuridad y huir de esa nada corrosiva que le persiguió desde muy joven y de la que al final, no pudo escapar.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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