Hijas de Afrodita.

La hija de la mariposa muerta. (Parte I)

El misterio del sombrero perdido.

Nada podía presagiar que la niña que nació en Torquay (un balneario en Devon) en 1890, sería una de las grandes escritoras de historias de detectives treinta años más tarde. En realidad, Christie era una niña sensible en un entorno apacible, que además, disfrutaba de la percepción consciente aunque no demasiado realista, sobre la prosperidad de su familia. La misma escritora diría después, que estaba convencida que “había abundante dinero que gastar”, lo que le brindó una extraña sensación de seguridad que conservó durante años. Hay una idea esencial que Christie repite una y otra vez a medida que se hace adulta y es el hecho, de recordar a su infancia como un “lugar idílico, bañado por el sol”. No obstante, también hay momentos de oscuridad. “Recuerdos, miedos, dolores y tormentas que no encajan en ninguna parte” relató a su primer marido, en una emotiva carta sobre su niñez “Fui feliz o imaginé serlo. ¿Podría ser la misma cosa?”.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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