Hablemos de Karl Lagerfeld: tan incómodo, tan talentoso, tan inclasificable.

(Breve interludio de cultura pop)

Desde el día de su muerte, muchísima gente se ha ocupado de recordar que el diseñador de la casa Chanel,” promovía la gordofobia”, era sexista, misógino y poco educado. Además, ya he leído largos artículos hablando sobre que habría de destruir su memoria y legado (o al menos no celebrarlo) porque era un hombre con ambiciones indeseables en un ámbito de poder. En resumen, se ataca a la figura controversial de un hombre que siempre intentó precisamente eso: Dejar claro que no intentaba agradar a nadie y que su criterio estético era el norte de su vida.

Además, lo hizo todo cuanto estuvo a su alcance para dejar sus polémicas ideas muy claras: Karl Lagerfeld habló sobre el peso de la cantante Adele de forma grosera y ofensiva, mencionó que Kim Kardashian era “vulgar”, además de dejar muy claro en cada oportunidad que pudo, que la ropa que que diseñaba su casa de Modas era para mujeres muy esbeltas, muy pálidas. “Rozan la anorexia, espero ninguna muera en pasarela” dijo para Vogue en 2016. Lagerfeld nunca disimuló su punto de vista, jamás disimuló su comportamiento. Y eso por supuesto, lo convirtió en el símbolo de lo incómodo en una época muy sensible.

¿Que tan mal está eso? En nuestra época de lo políticamente correcto, mucho. Cuando Karl Lagerfeld dijo que Adele era gorda y “no diseñaba para ese tipo de cuerpos”, hubo protestas, amenazas e incluso señalamientos sobre la edad y el aspecto físico enfermizo del diseñador. Cuando atacó a Kardashian, Oprah insistió que Lagerfeld en París, jamás comprendería a la mujer norteamericana y probó con un boicot que se diluyó casi de inmediato. De hecho, el diseñador siguió opinando de manera destemplada y agresiva hasta casi el último año de su vida. Una de sus últimas declaraciones públicas fue para Vanity Fair “La elegancia no es amable”.

¿Por qué incomoda tanto que Karl Lagerfeld jamás diseñara una línea para mujeres de cuerpo como el mío? ¿o abogara por una inclusión efectiva de una imagen corporal más realista? ¿Habría sido necesario que Henry Miller hablara sobre el motivo por el cual hablaba de los genitales femeninos en tono despectivo e infantil? ¿O el motivo por el cual Bukowski hablaba sobre “tetas”? ¿Estamos conscientes sobre el hecho que el arte como arte no se atiene a lo correcto? Y Lagerfeld hacía arte. Su huella es perdurable y seguirá en la cultura pop por décadas. ¿Por qué a Picasso se le disculpa canibalizar a las mujeres de su vida y a Lagerfeld no el opinar sobre el peso de una estrella pop? Era grosero. Por supuesto. ¿Era ofensivo? Sin duda. ¿Era Serguéi Prokófiev grosero al decir que jamás tocaría una pieza para una mujer de “vida alegre”? Lo era. ¿Su música era peor o mejor por ese tipo de comentarios?

La gran pregunta es si el legado de Lagerfeld es más valioso que nuestro criterio de lo “que debería ser”. Y sí, lo es. Lagerfeld reconstruyó la estética moderna en muchas formas y aunque usted no lo crea, su repercusión llegó sin duda a lugares inesperados. Como el azul cerúleo de Miranda Priestley, los puntos blancos y negros de Lagerfeld, sus cuellos de encaje blanco y sus vestidos negros con aire isabelino, pasarán a la historia por convertirse en íconos de diseño y vanguardia.

De modo que sí, que incómodo Karl Lagerfeld. Que talentoso, que maravilloso.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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