Entre ángeles y demonios utópicos: Una mirada a la capacidad del arte como instrumento místico

Lo exquisito de lo terrorífico: William Blake alcanza la apoteosis.

Con veinte años cumplidos, incapaz de renunciar a su intrincado mundo artístico pero sobre todo, obsesionado con dotarlo de un tipo de sustrato alegórico más profundo, Blake comenzó a traducir sus imágenes en una serie de poemas que al principio, eran un meras descripciones artísticas de sus dibujos. No obstante, a medida que el artista avanzó en la alegoría, la búsqueda de metáforas cada vez más enrevesadas y sobre todo, todo tipo de múltiples significados, encontró en la poesía una espacio vital para la creación y la noción sobre lo desconocido — lo temible — que tanto lo obsesionaba. Para Blake, la poesía era un medio y no un tránsito, para asumir el poder de lo misterioso. Un vinculo con lo invisible que sus análisis visuales sobre lo esotérico le mostraban con tanta claridad.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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