Cuando el arte es el mundo.

La belleza y el silencio, según Emily Dickinson.

Una habitación propia.

Años después, Virginia Woolf escribía en su obra “Una habitación propia” que una mujer necesita un espacio propio e independencia económica para escribir. Emily Dickinson tenía ambas cosas y además, un claro propósito: que su obra literaria tuviera además, un lugar en el “mundo de las cosas reales”, un curioso concepto que brindó a sus poemas una densidad nueva y hasta entonces desconocida en el mundo literario, que restringía a la mujer a estadios muy específicos y dimensiones concretas de la creación literaria. Para Dickinson, escribir poesía fue una forma de liberación, pero también un análisis sobre el poder que un escritor ejerce sobre su obra. La forma en que puede vincular el lenguaje a una percepción más profunda y consistente sobre escribir como labor, pero también, como elemento de la personalidad.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta