Crónicas de los hijos de Apollo

La búsqueda de lo extraño, lo doloroso y lo hermoso (Parte II)

En busca del silencio de todas las cosas

En todas las novelas de John M. Coetzee, hay un ambiente claustrofóbico, una durísima sensación de encierro y aislamiento interior que suele sorprender al lector. Mucho se ha dicho sobre su visión del mundo extrañamente dura, la parquedad de su lenguaje, pero sobre todo, la labor casi arquitectónica de dotar a relatos mínimos con un poder de evocación sobrecogedor. Coetzee como contador de historias pero más allá, como un crítico observador de la realidad, encuentra en la frugalidad, en las palabras precisas, en esa sequedad casi mecánica de sus narraciones, una manera de dibujar un mundo frío, cruel. Un desapego intelectual y emocional con que el autor ha construido una percepción alternativa de lo que conoce y lo que cuenta. Pero también sobre lo que sueña.

Todas las distintas versiones del dolor

Sin lugar ni tiempo, Coetzee desmenuza lo que narra a través de símbolos y más allá se atreve a lo impensable para otros escritores: cuestionarse sobre el papel sus propios motivos, como si no tuviera seguridad de ninguna de ellas. El cuestionamiento a cada palabra. Y no deja de insistir, con esa sobriedad suya que podría pasar por atemorizante de no ser tan sencilla: Coetzee se asume muerto, aunque no lo esté. Pendula de un lado a otro entre la uniformidad de la vida que transita y de la que escribe. Muy probablemente por esa razón, la tercera parte de sus memorias ha sorprendido — e inquietado — a propios y extraños: convertido en biógrafo de sí mismo, atravesando la muerte aparente — que no llega, no sucede, no se cuenta, pero se percibe — el autor se dedica a entrevistar a algunas personas que significaron algo en la vida del escritor durante aquellos años de la guerra que no existe, pero que es. En una muerte que se sugiere pero no es real. Un juego de espejos tan complicado como prolífico.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta