Crónicas de la oscuridad:

Lo que yace bajo los terrores inconfesables: Daniel Isn’t Real de Adam Egypt Mortimer y su mirada a lo que oculta las penumbras de la identidad.

La larga travesía por la oscuridad.

En la película Tenemos que hablar de Kevin de la directora Lynne Ramsay, se plantea la complicada cuestión de la maldad, entre la especulación sobre la salud mental y algo mucho más intangible, relacionado con la naturaleza de ciertos horrores intrínsecos e invisibles. Se trata de una mirada insólita sobre el mal pero también, de una interpretación durísima sobre la forma en que el amor — la conexión espiritual y emocional entre madres e hijos — puede ocultar los peores rasgos y secretos. Para la ocasión, Ramsay reflexionó sobre el dolor, el miedo, la ira, pero también, el peso del secreto, el horror ambiguo de la amargura doméstica y algo más tenebroso relacionado directamente con el miedo y la posibilidad de la tragedia inesperada. Al final, Tenemos que hablar de Kevin es un retrato minucioso sobre la maldad ajena a toda interpretación inmediata. De una u otra forma, la película cuestiona la inocencia como elemento innato de la personalidad. Kevin, (interpretado por un magnífico Ezra Miller) es la encarnación de cierto tipo de mal originario, que evade las explicaciones psiquiátricas o de cualquier otra índole.

El otro yo temible:

La figura del alter ego, tampoco es novedosa y mucho menos, cuando es representada como una criatura autónoma, capaz de tomar su propio espacio y crear una percepción sobre su identidad ajena al yo que permanece subyugado bajo el poder que despliega. Paul Leni, a quien le obsesionaba el tema, contó que mientras filmaba The Man Who Laughs (1928) pidió a Conrad Veidt “explorar la oscuridad que yacía al fondo de todas las cosas en su mente”. El resultado es una versión terrorífica sobre lo que habita en las regiones ocultas de la identidad humana pero más allá de eso, de lo que se considera normal.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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