Crónicas de la oscuridad.

Diosas, brujas, sacerdotisas, rebeldes, escritoras, espíritus libres: todo lo que debes saber sobre lo femenino transgresor (parte I)

Aspacia de Mileto

La soledad y el tiempo desconocido.

A la mujer solitaria — que es el antecedente inmediato a la figura femenina independiente de la primera mitad del siglo XVIII — no le ha ido bien en la historia de la literatura, sobre todo, porque ha tenido que enfrentarse a la percepción que su libertad de pensamiento como una forma de maldición. De hecho, la Ophelia de Shakespeare (con toda su profunda carga metafórica sobre la pérdida de la razón y las líneas que le unen al miedo) es el primer personaje al que al autor relaciona con la palabra “soledad”. Ophelia está sola no sólo por el hecho de su locura — que podría ser interpretativa — sino también, aislada en medio de un mar de tormentos que la sostienen en mitad de una dolorosa búsqueda de significado. El desarraigo de Ophelia es también una condena que se sostiene sobre la imposibilidad del amor y termina por aplastarle en mitad de una sucesión de desgracias invisibles. La soledad de pronto, es su única puerta abierta, la posibilidad de escape. Ophelia está sola porque nadie puede comprenderla, porque los hilos que le unen a su vida y a la de Hamlet son tan frágiles como apenas sostener su cordura.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta