Crónicas de la Oscuridad:

Todas las respuestas ocultas entre el Cielo y el Infierno (Parte I)

Fallen Angel de Alexandre Cabanel

Un mundo nuevo.

John Milton nació en Londres en 9 de diciembre de 1608, una época de ruptura que sin duda, moldeó su carácter. William Shakespeare moriría 7 años después y ya por entonces, su legado se debatía en voz alta, como si El Bardo ya hubiese perdido su lugar en el mundo. La literatura era considerada un reflejo de la realidad y en específico, un debate consecuente sobre la cultura y los medios a la disposición del conocimiento. Eso, a pesar de la lucha de la religión contra las preguntas filosóficas y en especial, la percepción del hecho del cuestionamiento como un pecado peligroso. Incluso en la protestante Inglaterra, en la que Elizabeth I había dejado claro que los científicos, poetas y pensadores tenían un lugar en su corte, la influencia del Vaticano era un peso real a tener en cuenta. El Reino británico era un espacio insular que debía batallar contra la presión externa cultural e intelectual. El resto de Europa obedecía al Vaticano y lo hacía, con la temerosa obediencia de quien desea evitar un enemigo con la suficiente capacidad para golpear con fuerza. Así que Inglaterra, en dónde la religión también era un asunto de Estado pero que a la vez, era una concepción elemental sobre las relaciones de poder entre viejos estamentos de control, también había una cierta presión sobre el ámbito intelectual. Ese peso invisible que tenía su significado en medio del crecimiento académico, la forma en que florecían las artes y en especial, los diversos temas que se especulaban en lo literario.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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