Crónicas de la Nerd entusiasta.

El bien y el mal moderno a través del teorema de Watchmen. (Parte I)

El bien y el mal, el misterio entre ambas cosas.

Alan Moore decidió crear una historia espejo de la Norteamérica que perdió su inocencia durante la guerra de Vietnam. Lo hizo además, desde el punto de vista de la derrota moral y de consciencia que supuso una guerra insostenible que terminó por traumatizar a toda una generación. Y utilizó, los símbolos más tradicionales de la cultura de masas del país para mostrar la muerte del mito y la desesperanza: los superhéroes perdieron su cualidad impoluta y se derrumbaron como ídolos de pies de barro, llevando consigo la moral, la obsesión por la tradición y la versión del conservadurismo tradicional de un país obsesionado por sus símbolos. Para Moore, tanto héroes como villanos son expresiones del mismo horror, de la misma visión deformada sobre el miedo pero sobre todo, del heroísmo y la crueldad comprendidos como dos elementos alienados que crean algo mucho mayor: Un caos sin reglas o respuestas. El existencialismo absoluto. Para Moore, todos los personajes en Watchmen padecen del mismo tipo de locura, sólo que una resulta “benigna” o al menos, aceptable para una sociedad ególatra y despiadada que admite al monstruo — cualquiera sea su rostro — como una percepción de sí misma, mientras que el resto, son solo variaciones de lo maligno según los terrores de la cultura.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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