Crónicas de la loca neurótica:

Historia natural de la soledad.

Una historia diminuta:

El 27 de diciembre de 1878, la Señora Chimpancé, una de las especies más valiosas del zoológico de Philadelphia, moría luego de una larga agonía. No obstante lo más asombroso para los cuidadores, no fue el el hecho de que su enfermedad pareció directamente relacionada con la soledad en la que se encontraba sumida — siendo el único espécimen del zoológico que carecía de pareja o manada — sino el hecho, que una semana antes de su muerte, la institución recibió a un segundo primate, que para sorpresa del personal y los científicos que rodeaban al animal enfermo, cuidó a la Señora Chimpancé hasta su muerte. En un pequeño reportaje aparecido en un periódico local, se hacía énfasis en que el macho de cuatro años, trasladado desde un zoológico cercano, pareció profundamente afectado por el estado de salud de su nueva compañera, por lo que dedicó energía y un evidente afán de protección para cuidarle. Luego de la muerte de la hembra, el macho también enfermo y quizás, habría terminado por morir si uno de los zoologos no hubiese advertido el evidente patrón. Dos meses después, el chimpancé fue enviado a su natal Gabón en África occidental. “Es imposible conservar a un simio sin compañía” declaró al mismo periódico que publicó los detalles sobe la muerte de Señora Chimpancé, uno de los encargados del cuidado de lugar.

La epidemia de soledad:

Sin embargo, la definitiva ideas sobre la soledad pareció llegar durante las últimas décadas del siglo XX y los primeros años del nuevo milenio. En 2017 y 2018, el ex cirujano general de EE. UU. Vivek H. Murthy, declaró que el mundo sufría de una dolorosa epidemia de soledad, lo que parecía abarcar las cifras ascendentes de hombres y mujeres de edad avanzada que permanecían solos, una vez que los hijos abandonaban la casa paterna. Pero pronto fue evidente, que el fenómeno era mucho más complicado que eso. Estadísticas europeas mostraron que la mayoría de los adultos jóvenes en sus primeros años de madurez, tomaban más a menudo que en cualquier otro momento de la historia, la decisión consciente de permanecer solos. La posibilidad de decidir sobre el matrimonio o o el hecho de la maternidad, se convirtió en una escala para comprender la forma en que las últimas tres generaciones comprenden a la soledad como parte de su vida cotidiana. Y a medida que la investigación se hizo más amplia e incluyó mayor cantidad de datos y reflexiones sobre la forma de comportarse de un índice poblacional más numeroso, se hizo obvio que la soledad era la opción ideal para un número de ciudadanos alrededor del mundo.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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