Crónicas de la lectora devota:

“Lost and Wanted” de Nell Freudenberger.

Lo extraordinario (o el sentido de lo maravilloso) y lo sobrenatural con tintes siniestros, suelen mezclarse con más frecuencia de lo deseable en la literatura y sobre todo, en la cultura popular. No siempre con buenos resultados. La combinación pocas veces alcanza un punto de equilibrio que permita analizar la realidad desde el punto de vista del asombro y además, emparentar esa idea con el miedo, un sentimiento tan primitivo como complejo y por definición, tan lejano a la idea sobre lo ingenuo que presupone la fantasía en estado puro. La escritora Nell Freudenberger lo sabe y en su nuevo libro “Lost and Wanted” lleva a cabo una exhaustiva mirada sobre ambos géneros, para crear (casi de manera involuntaria) un híbrido singular y poderoso que sostiene una historia que en manos menos hábiles que las de Freudenberger, podría resultar incomprensible. Pero la escritora encuentra casi invisible punto en común entre la inocencia y algo más macabro, hasta construir una percepción del bien y del mal basada en una concepción extraña sobre lo inexplicable. “Lost and Wanted” es mucho más que una historia con tintes sobrenaturales: es un recorrido por lo marginal de la realidad hacia espacios desconocidos de nuestra mente y la concepción colectiva de la realidad.

Freudenberger lo deja claro desde los primeros párrafos, en los que el personaje narrador (y centro de la historia) recibe una llamada telefónica al parecer del todo inesperada. El nombre de “Charlie” se lee con toda claridad en la pantalla del celular del Helen Clap, que por unos instantes contiene la respiración, sin duda tomada por sorpresa. Luego toma el teléfono y por varios párrafos, su desconcierto — los dedos rígidos sobre el nombre familiar, los ojos muy abiertos — anuncian lo que podría adivinarse como un incómodo interludio. ¿Se trata de algún ex amante que regresa de manera inesperada? ¿O de algún familiar no del todo bienvenido? Freudenberger cuenta el suceso como una anécdota casi frugal, que termina por convertirse en un hecho misterioso: el lector termina por descubrir que Charlie es en realidad la mejor amiga de Helen, muerta la noche anterior. Cada palabra — en una prosa precisa, que no deja resquicio a la interpretación — deja claro que se trata de un suceso vulgar revestido de dimensión enigmática. Cuando el teléfono deja de sonar, Helen deja caer el teléfono y el miedo lo llena todo. Es entonces cuando Freudenberger crea el primer anuncio de lo que será un juego de fuerza entre la realidad subjetiva y algo más llamativo: Helen llora pero también se hace preguntas. El terror por lo inexplicable está allí, pero también un profundo dolor que se adivina a medias. El argumento de “Wanted and Lost”, de hecho podría resumirse en esa percepción dual sobre el dolor de la pérdida y el desarraigo. La novela de Freudenberger es una recorrido por la compleja psicología de la angustia y algo mucho más complejo y amargo, que la escritora no define de inmediato pero que aún así, tiene una profunda relevancia dentro de las capas de significado que se mueven bajo la narración.

No hay nada sencillo en este recorrido de la escritora por el pesar y el duelo. Mucho menos, cuando su personaje principal es una mujer difícil, renuente a creer en prodigios — maravillosos o siniestros — y sobre todo, que toma la llamada de Helen como una circunstancia inclasificable que intenta comprender desde la frialdad científica. Helen es una renombrada profesora de Física Teórica del MIT, por lo que tiene todos los recursos a su disposición para desmentir lo que asume es una trampa tecnológica o una alucinación producto del dolor. A medida que la novela avanza — y las llamadas continúan, además de mensajes con información que sólo la propia Charlie podría conocer — Helen debe lidiar con su incredulidad pero también, con el juego de oscuridad y sombra que supone el luto que lleva a cuestas. Charlie no es únicamente un misterio que resolver, sino una deuda moral que Helen intenta no mirar y comprender en toda su extensión. A pesar de eso y mientras su interlocutor anónimo insiste en perseguirle con una tenacidad enfermiza, Helen se debate entre la posibilidad que al otro lado del teléfono se esconda un bromista con acceso a información privilegiada a su vida…o un hecho inexplicable. Cualquiera de las dos alternativas, resulta por completo desconcertante e inexplicable para una mujer que se aferra al control de su vida — y de sus emociones — con obsesiva firmeza.

Pero el hecho sobrenatural, es sólo el comienzo — y quizás la excusa idónea — para un recorrido doloroso por la vida de Helen. Con ciertas reminiscencias al recurso Dickensiano del fantasma que conduce al límite del pasado y la culpa, Freudenberger utiliza las llamadas y mensajes del teléfono perdido hacía los límites del conocimiento que tenemos sobre nuestros sentimientos y el silencio definitivo de la muerte. “Lost and Wanted” no es una novela sencilla, pero su planteamiento es casi universal. Helen, que lucha con todas sus fuerzas contra la convicción inquietante que al otro lado de la pantalla telefónica, Charlie logró encontrar una manera de comunicarse desde la muerte, mira la relación de ambas como un camino inconcluso que le lleva casi de manera directa a conclusiones angustiosas sobre la soledad, el aislamiento y los confusos sentimientos que le mantienen al margen del amor e incluso, la posibilidad de una familia. Hay algo hermoso en las lágrimas de Helen, al recordar su relación con Charlie y también la distancia entre ambas, la larga agonía que le produjo el cáncer y al final, las palabras que parecen dar sentido al duelo que Helen lleva a cuestas, incluso a su pesar. Freudenberger encuentra en el misterio una manera de sobrellevar la angustia perenne de su personaje y a la vez, en la posibilidad de lo maravilloso — en más de una ocasión, Helen siente genuina felicidad hacia la posibilidad que alguna parte de Charlie haya sobrevivido — una noción nueva sobre la esperanza. Entre ambas cosas, la autora logra un precario equilibrio entre una lograda narración sobre la ternura del espíritu humano y el miedo. Porque el misterio insiste en ser inexplicable y también, tiene algunos tintes macabros. Pero Freudenberger logra encontrar el resquicio entre ambas visiones del sufrimiento para crear una insólita comprensión sobre la naturaleza humana.

No es la primera vez que Freudenberger analiza el espíritu moderno — sus pequeños dolores y desarraigos — a través de historias imposibles de clasificar de inmediato. En la extraordinaria colección de cuentos “Lucky Girls” (2003), la mayoría de las historias transitan entre lo sobrenatural y lo cotidiano con una libertad que resulta asombrosa en su confusa delicadeza. Para Freudenberger, la noción sobre la persistencia de la conciencia humana a pesar de los cambios, es un tema recurrente. Ya lo hizo en “The Dissident” en la que exploró el corazón roto de una sociedad en medio de conflictos frugales y poco después en “The Newlyweds”, en la que el choque de culturas es el centro vocal de una discusión silenciosa. Los personajes son transplantados — y el término es casi literal — desde sus países de origen y deben lidiar con nuevos entornos y culturas desde una cierta inocencia primitiva. ¿Cómo nos concebimos a través de la idea general sobre lo que somos? ¿Que hace que la ciudad o el país al que pertenecemos sea parte de esa huella imborrable de identidad que llevamos a cuestas allí a dónde sea que vayamos? Para Freudenberger, la búsqueda del amor, la brusquedad del rencor y la ramplonería del odio, se encuentran en el mismo estadio mental: son expresiones de nuestra capacidad para reconstruir el mundo mental que define el que nos rodea. En “Wanted and Lost” la disyuntiva se basa también en los límites mentales y espirituales puestos a pruebas y la realidad como vínculo hacia algo más profundo. La piedra angular de cada una de las narraciones de Freudenberger son las emociones. A través de ellas, la escritura elabora una hoja de ruta para meditar sobre lo individual y lo íntimo desde una ternura frágil y por momentos engañosas. Bajo las frases lentas y persuasivas, se esconde el durísimo panorama de la ruptura total y también, de la pérdida definitiva de fragmentos de algo tan valioso como irremplazable en cada uno de sus personajes. Mientras en sus cuentos Freudenberger plantea la visión del bien y del mal como parte de pequeños dolores existenciales ocultos en lo cotidiano, en “The Newlyweds”, la búsqueda de la identidad pasa por una desesperada necesidad de entender el vacío de la ausencia. Entre ambas cosas, la escritora ha sabido encontrar una forma de analizar la personalidad de la cultura y la sociedad sin caer en un cinismo innecesario o mucho menos, en una idealización fortuita.

Para “Lost and Wanted” Freudenberger cambia la fórmula lo suficiente como para sorprender al lector: su Helen no tiene la personalidad confusa del resto de sus personajes, sino más bien, es firme como una roca. O en apariencia, lo es. No obstante, a medida que la novela avanza — y el dolor hace mella en su espíritu estoico — queda claro que la frialdad de Helen no es otra cosa que una forma de manejar lo incomprensible. Ya sean sentimientos o un fenómeno inexplicable, Helen utiliza el mismo método frío y casi mecánico para encontrar sentido a los dolores que la asedian. Pero en esta ocasión, no resulta tan sencillo: Las llamadas silentes y los mensajes cargados de recuerdos, le recuerdan que la Universidad fue un refugio y su vida como profesora, un muro que casi nadie ha podido atravesar. De manera que Charlie — la imagen de la mujer muerta y el interlocutor misterioso — conversan entre sí para convergen para mostrar los filamentos del dolor de Helen como ninguna otra cosa podría hacerlo. Y esa concepción sobre la ingenuidad — que pasa a través de un tránsito secreto entre lo temible — lo que permite a Helen encontrar una forma de desentrañar el misterio. O mejor dicho, encontrar su verdadera dimensión.

Para Freudenberger, el choque de razas continúa siendo un tema de especial interés y en “Lost and Wanted” lo incluye como un elemento que apuntala la significativa amistad entre Helen y Charlie. En uno de los capítulos, Helen deja a un lado la suspicacia y el temor que le produce la — en apariencia — incesante comunicación con el más allá, para recordar el Harvard de su juventud pero sobre todo, a la Charlie que le recibió con los brazos abiertos en el quizás, fue el periodo más extraño de su vida. Freudenberger crea una burbuja de extraordinaria dulzura para sus personajes y sus respectivos contextos: “En el Harvard que conocí, había varios tipos de alumnos y en ninguno encajaba bien” cuenta Helen, mientras los mensajes de Charlie llegan unos a otros bajo la titilante pantalla del teléfono celular que sostiene entre las manos “ Estaban los estudiantes extranjeros, los hijos de los inmigrantes. Y los que podían disfrutar del estudio como algo fácil, sin el esfuerzo de la beca o la presión de la inversión que significaba cada libro abierto. De manera que una chica negra de Brooklyn como yo y una Nerd de pasadena como Charlie, no estábamos destinadas a encajar. A congeniar. Incluso a conocernos. Pero ocurrió. Como si se tratara de un fenómeno científico inexplicable, nuestra amistad surgió y desafió la incredulidad mutua y los pequeños lugares sociales en los que debíamos encajar”. Con un único párrafo, Freudenberger describe a sus personajes, pero también, les brinda un pasado consistente, una historia que contar y una historia tan extraña a su manera, como la comunicación desde la ultratumba que debe enfrentar. “Aún estamos unidas” responde la Charlie del más allá desde el teléfono “Hay líneas que convergen y jamás llegan a encontrar una vía distinta de como continuar su camino”.

Lo más interesante de la novela de Freudenberger, es el hecho que Helen podría ser un personaje repelente y antipático — de hecho, lo es la mayor parte del tiempo — , pero en realidad, se trata de una mujer pesarosa y agotada que intenta reconstruir pieza a pieza su vida, sin encontrar como hacerlo. “Lost and Wanted” es un trayecto extraño hacia la reconstrucción de la memoria y a la vez, una búsqueda irracional hacia los motivos que permiten al dolor convertirse — de manera involuntaria — en los límites y espacios erráticos en la mente de los personajes. Helen, madre soltera que mantiene una distancia prudencial de la vida de su hija y que dedica buena parte de su tiempo a la investigación científica, se encuentra en medio de un debate sombrío sobre la soledad y los primeros años de la vejez. Y es Charlie — o su voz desde algún otro lugar inclasificable — la que le guia, de la misma forma en que lo hizo durante su juventud entre la imposibilidad de un insólita amistad improbable. Tanto Helen como Charlie no estaban destinadas a conocerse — o mejor dicho, a formar parte del mismo mundo — pero lo hacen. De la misma forma en que Charlie no estaba destinada a ser la voz de la conciencia de Helen de una forma rudimentaria y tecnológica. Pero lo es. Entre ambas circunstancias, hay una persistente mirada sobre el absurdo, la búsqueda de una razón esencial que pueda sostener el mundo racional y por último, una lenta caída en el tiempo esencial de las cosas. Todo mezclado con una mirada dura y clara sobre la culpa y cierta convicción moral sobre la identidad.

Freudenberger se encuentra a gusto con la dualidad. Para esta escritora publicada por primera vez en el New Yorker a los veintiséis años, la cuarta década de su vida es una mirada pesarosa sobre las ganancias y pérdidas de una vida extraña y conjuntiva. Una expresión del yo tan profunda que por momentos “Lost and Wanted” es una concepción ideal sobre el reflejo cultural de lo que somos. Las oportunidades son excepciones, no la regla y aprovecharlas, implica una pequeña estructura irrepetible en el Universo. Como la física que es, Helen observa el mundo desde la brillante perspectiva de la ciencia, pero al final, también de cierta creencia en un enigma más grande que las ecuaciones diferenciales que le obsesionan. “Cada partícula del Universo se une con otra, para crear efectos profundos que se sostienen sobre realidades que en apariencia son invisibles” piensa mientras asiste al servicio funerario de Charlie en Boston. Por fin el teléfono dejó de recibir mensajes y el último adiós de Charlie, parece ser el silencio de la capilla en la que un clérigo amable lee un panegírico edulcorado por el alma de la fallecida. “De la misma manera que lo has hecho tú, Charlie” dice y sonríe. El féretro tiene un aspecto pulido y radiante bajo el sol débil de la ciudad, pero Helen tiene la certeza que Charlie no se encuentra allí, sino que hay algo inexplicable, relacionado con la capacidad de cada uno de nosotros, por perdurar más allá de lo obvio. A través de la física teórica y algo de teología, Helen encuentra un tipo de redención inexplicable. Y Freudenberger una grieta entre lo fantástico, lo temible y lo asombroso. Tanto autora como personaje parecen encontrarse en medio de una búsqueda existencialista en medio de teorías matemáticas y ciencia en estado puro. Pero también del misterio — inexplicable y la mayoría de las veces sin respuesta — del espíritu humano. Quizás, el enigma más notorio en una novela llena de silencio y una dulce capacidad de la fantasía, al borde mismo de lo imaginario y lo real.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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