Crónicas de la lectora devota:

Beautiful World, Where Are You de Sally Rooney

Durante la última década, la narrativa de la vida cotidiana se ha hecho una forma de comprender a la generación que creció mientras narraba su vida en redes sociales y frente a la pantalla del teléfono móvil. Se trata de una percepción sobre lo corriente llevado a la línea narrativa, que hace que cada pequeño suceso de la vida común tenga un sentido profundo e incluso extraordinario. O al menos es la intención de toda la nueva tendencia, que lleva a otra dimensión las grandes y pequeñas cosas que suelen ocurrir puertas adentro, entre conversaciones privadas, en el ámbito doméstico. La escritora Sally Rooney lo sabe y es por eso que quizás, su novela debut: Conversations with Friends fue todo un suceso que relevó los alcances de este subgénero del nuevo milenio. Pero fue Normal People (convertido en un éxito resonante de librerías y después, en una serie de culto) el libro que convirtió a la escritora en un fenómeno de referencia.

Elegante, inteligente pero sobre todo conmovedor, el libro recorre los entresijos de la vida moderna en sus pequeñas coyunturas: sus personajes son el epítome de un nuevo tipo de ciudadano, asombrado por la velocidad de los cambios que ocurren a su alrededor pero también, la versión de la realidad que interpreta a través de la inmediatez, la solidaridad brumosa y un tipo de personalidad incompleta fruto de la noción sobre el conocimiento fragmentado. No obstante, Rooney no está interesada en esos tópicos, aunque son el contexto de su historia y no lo disimula. La autora en realidad, muestra las consecuencias y pequeñas controversias de la cultura hipercomunicada en la que los nativos digitales son además de observadores, protagonistas. Un recorrido por la fauna de los en apariencia indiferentes adultos de nuestra época, con sus pantallas, apps y obsesión por las redes sociales y la comunicación indirecta.

Pero Rooney es lo suficientemente intuitiva y audaz, para construir historias paralelas a ese mundo frugal que rodea a sus personajes y allí reside su triunfo. En su nueva novela Beautiful World, Where Are You, aún hay mucho de la melancolía sombría de Conversations With Friends y Normal People. También, de ese ingrediente extraño y un poco doloroso, del aislamiento que el mundo moderno trae consigo. De nuevo, Rooney analiza la vida moderna desde la marginación involuntaria de un mundo construido para favorecer a la soledad y lo hace con la convicción, que la percepción sobre la identidad es una utopía recreada en el gran espejo digital que rodea a gran parte de la humanidad y en la cual, se ve reflejada con mucha frecuencia. Para Rooney el conflicto es único y también de un raro interés humano ¿Qué ocurre con nuestros sentimientos y la necesidad de la empatía en un mundo que está más interesado en compartir información que procesarla? Claro que Rooney no asimila la idea desde lo antropológico o lo social, sino lo literario en estado puro. Y ese es su gran triunfo.

Rooney es una escritora de ficción con un considerable talento convencida del poder de lo invisible — lo que se insinúa y no llega a mostrarse del todo — como hilo conductor de la realidad, lo cual deja claro desde el primer párrafo de Beautiful World, Where Are You. El dolor, el esfuerzo por construir una mirada sobre lo que somos — a pesar de lo que se espera que seamos — es admirable y también, mucho más sincero que otras reflexiones parecidas. Como su par televisiva, Lena Dunham (con quien se compara a Rooney con frecuencia) la escritora busca la personalidad de la generación del nuevo milenio a través de sus procesos internos y la recrear desde la necesidad de elaborar una convicción esencial sobre lo colectivo. Todos los personajes de Rooney son cercanos, comprensibles y profundos. Mezquinos, rebeldes sin causas definidas, agotados de la independencia. Cada personaje de Rooney es una pléyade de pequeñas disquisiciones sobre el origen filosófico de la sociedad actual. La escritora lo sabe y remata el intento con algo más sagaz: el hecho de asumir que la vida tal y como la conocemos es una ilusión emocional, una promesa incumplida, una mirada cansina sobre nuestros propios terrores y la noción de la individualidad.

Con Beautiful World, Where Are You Rooney intenta desmarcarse como puede del libro que la hizo famosa pero sin perder lo esencial de su narrativa. Con una sutileza que sorprende, la escritora encuentra la manera de narrar las dolorosas líneas que unen el tiempo y los sucesos privados. Sus personajes vuelven a ser la encarnación de lo moderno y la fragilidad de la incertidumbre. La autora utiliza un juego diálogos cargados de cultura pop para narrar el mundo a partes y también, para analizar el sufrimiento de sus pequeños desastres emocionales con una cierta mirada cínica. Quizás el rasgo más evidente de la novela, sea la emoción: la que se anuncia en la forma en que la autora analiza los sentimientos que unen y separan a sus personajes, la sexualidad como barrera y la sensación inquietante — casi plomiza — que el tiempo es una promesa vana. Rooney regresa a terreno conocido pero con la capacidad para rehacer sus elementos esenciales de una manera novedosa: esta vez el escenario es un grupo de amigos en la barrera invisible de la treintena, muy cerca de ser adultos — ya lo son, en los aspectos prácticos — pero sin atreverse a dar el paso definitivo.

De la misma forma que Frances, Bobbi, Nick y Melissa de Conversations With Friends y Marianne de Normal People tienen el rostro de cualquier joven de mediana edad de nuestra época, la juventud agria y un poco aturdida que narra con brillante intuición en Beautiful World, Where Are You metaforiza el paso al mundo adulto desde la perspectiva de una generación educada por las multipantallas y obsesionada con la vanidad. Los mismos conflictos y dolores, la ambición rudimentaria de alcanzar un triunfo que no se define de manera sencilla. Atrapados en la desesperanza frágil pero llenos de la necesidad de rehacerse punto a punto, la novela fue una mirada hacia lo que somos bajo el ámbito de lo que deseamos ser, una motivación esencial en nuestra época.

En Beautiful World, Where Are You el grupo de amigos se resume y se acomoda: Alice Kelleher, es una novelista irlandesa que bien podría ser el alter ego de la autora, a no ser por su profunda depresión, angustia espiritual, pero en especial, la búsqueda desesperada del amor, temas que Rooney ha insistido forman de su narrativa como miradas a un espejo cultural; Al otro lado de la línea, se encuentra Félix Brady, el amante de la escritora, desolado por heridas emocionales contra las que lucha sin demasiado tino. El grupo de amigos ya tradicional en las narraciones de Rooney lo completa Eileen Lydon, una mujer que atraviesa una crisis emocional de considerable envergadura y Simon Costigan, su amigo más cercano y su obsesión emocional. “Eileen y Simon están destinados a la infelicidad y ella ha llegado a preguntarse si no es más justo y en especial, mucho más honesto, que ambos puedan atravesar la hostilidad de la tristeza de la mano. O al menos, en una complicidad vulnerable que pueda permitirles comprender con más claridad las pequeñas desgracias que les aguardan”. La voz de Rooney se ha vuelto mucho más madura, pero también, más sensible a la idea del pesimismo. Si sus anteriores novelas sostenía la idea de un cinismo casi cruel para definir las múltiples miradas personalidad y el contexto de sus personajes, en Beautiful World, Where Are You el recorrido es por completo nuevo pero en especial, mucho más cuidadoso. El cuarteto de amigos revive los puntos más altos de la forma de Rooney de hacerse preguntas sobre el mundo y la época que vive, pero también, más que una excusa, es un recorrido por una sustancia más profunda sobre el dolor y el amor.

En esta ocasión Alice — ansiosa, brillante y extraña — es un reflejo de la marginación de lo intelectual en un siglo convencido que la cultura no es del todo lucrativa. De modo que Alice — que además tiene el aspecto afectado y pálido de las heroínas habituales de la escritora — pasa buena parte de su tiempo encerrada en su estudio, luchando con interminables revisiones, con libros de Proust entre las manos, evitando ser observada mientras observa por la diminuta ventana que la separa de la calle. “Como en una jaula, estrecha, con el cielo pálido y el invierno que jamás se termina. Me rebelo contra el tedio o sólo contra mí, pero no lo logro del todo”. Por otro lado, Félix, está lleno de energía y es su completa antítesis. Con una necesidad incesante de “asumir el riesgo de vivir” es una ráfaga luminosa que despierta la admiración de todos allí a dónde va. Entre ambos personajes la tensión es notoria: Alice contempla la necesidad de Félix de encontrar la felicidad y hacerla feliz, como un reto insuperable y simple. Pero pronto, habrá una línea que les una a ambos, las envuelva en una única mirada ansiosa. Que los define como satélites la una de la de la otra, orbitando alrededor de la popularidad inmediata, del miedo a la frontera del mundo adulto y el recelo natural por la diferencia. Alice y Félix podrían ser extremos de la misma idea, pero Rooney no hace las cosas tan sencillas y las condiciona a algo mucho más importancia: la capacidad de la ficción para describir lo que avanza bajo la soledad impenetrable, azarosa y casi dolorosa de una época como la nuestra.

Por supuesto, planteada así Beautiful World, Where Are You parece mostrar el enigma borroso y abstracto. Mientras que en Conversations with Friends la autora parecía más interesada en establecer hilos de comunicación entre el dolor, la mirada hacia el absurdo y la vaguedad de los propósitos de la primera mitad de nuestro siglo, en Normal People el recorrido fue mucho más introspectivo y se recorre en sentido inverso. Pero en su nueva novela, la escritora alcanza una nueva plenitud casi poética sin perder su estilo para narrar historias pequeñas, desde cierto idea de una ruptura emocional que no termina de sanar y que de una forma u otra, define a los personajes. Alice se comprende en la medida de su aislamiento y Félix en su capacidad para temer y encontrar un punto de unión con su visibilidad y la capacidad que tiene para manipular a través de su popularidad. Pero tanto una como la otra, son visiones realistas sobre la fluctuante personalidad moderna. Incluso en sus momentos más bajos, tanto Alice como Félix (y después Eileen y Simon) encuentran una pieza de realidad de enorme peso: sus motivaciones son ambiciosas, cuando no por completo pragmáticas. De modo que toda la historia se mueve hacia un realismo descarnado, pero sin perder del todo su casi tierna belleza frágil.

Para la ocasión, Rooney ha dotado a sus personajes de familias que tienen mucho de la vieja tradición inglesa sobre el conflicto escondido en medio de las paredes domésticas. Eileen es una especie de personaje dickensiano con toques posmodernos: insatisfecha, violenta y brutalizada por su vida en medio de una serie de recuerdos humillantes de un pasado doloroso, tiene un pasado oscuro que Rooney cuenta en pequeños fragmentos fugitivos. Pero a diferencia de otros personajes de la escritora, Eileen no está del todo aplastada por sus vivencias angustiosas. También una mujer elocuente que encontró en la necesidad de reconciliarse con su pasado un extraño consuelo. Eso, a pesar de su terrible carácter irlandés y su extraña propensión a los bofetones. Por otro lado, la familia de Alice es pequeña, dura y hostil. Rooney se toma el tiempo y la paciencia de dotar de un contexto creíble cada espacio de la vida doméstica, los gritos, golpes y silencios, los abrazos, besos y llantos. El resultado es una cápsula emotiva en la que cada personaje tiene un apartado y lugar propio. Este pequeño tablero de emociones humanas — desde la ambición de Alice, hasta la necesidad de Simon por encontrar un lugar en el mundo — se transforma con rapidez en algo más duro pero a la vez realista. En medio del amor — o un cuestionamiento insistente sobre lo amoroso — los personajes se miran como reflejos de sus inquietudes y carencias. El resultado es humorístico, levemente angustioso y sin duda, aleccionador. El clasismo, el miedo pero sobre todo, la mirada invasiva de una niña sobre la otra, es quizás el puente entre la crítica social y la vida común de los personajes. Félix y Alice están destinados a que sus sentimientos les aplasten o los liberen. Pero Rooney no muestra la posibilidad de uno o de otro.

Beautiful World, Where Are You esencia es una novela cruda, llena de metáfora y simbolismo, pero también del peso de la vida común, es un recorrido por las transformaciones íntimas que todos sufrimos alguna vez, bajo el cariz de cierta belleza temible, esa transparencia obligatoria de un mundo sin secretos. Pero además, Rooney recorre esos pequeños espacios mentales de una sociedad que se asombra de sus pequeños despropósitos con una gentileza casi ingenua: la sensibilidad de la escritora para analizar el dolor, la ambición, la envidia, la codicia, la simple tristeza, es de una admirable inteligencia. Porque por extraño que parezca, Rooney descubre al lector casi de manera causal su más reciente novela es una de amor que no pretende serlo ni sigue las convenciones del género. De hecho el romance podría o no existir y la tensión entre Félix y Alice continuaría siendo enorme, potencialmente asombrosa y sobre todo, convincente. Ambos aman a la manera de los jóvenes y los idealistas: sin dejar a un lado sus propias cuitas y sus pequeñas y grandes obsesiones. Pero aún así, la novela se toma el atrevimiento de hacerse preguntas discretas sobre el valor del sentimiento en un mundo que desaparece demasiado rápido. Ambos personajes están enamorados, pero también por la intimidad y el poder. Él va de un lado a otro en un escenario desconocido y ella le guía a través de ese enorme campus desconocido — el mental y el real — con una delicadeza que hace sonreír por su sutileza.

Beautiful World, Where Are You se trata de una novela sobre el amor joven y como tal, hay malentendidos, discusiones, mucho sexo y también, ese asombro recién nacido de lo recién descubierto. En manos de Rooney, también es una historia sobre la añoranza, la autoconciencia y el asombro de lo que podemos ser en las condiciones adecuadas. Todo revuelto y mezclado entre la alta tecnología de nuestra época y las largas conversaciones ingeniosas en las redes sociales. Al final, para Rooney Beautiful World, Where Are You es algo más que una búsqueda de identidad, es una noción sobre la propia existencia en medio de las pequeñas grietas de lo que nos sostiene intelectual y emocionalmente. La capacidad de Rooney para mirar con atención desde la distancia — esa brecha insalvable de la era de las comunicaciones — es asombrosa, amable pero sobre todo, audaz. Quizás el elemento más asombroso de una novela en que el amor, el miedo y la percepción del futuro se entrelazan entre sí para elaborar algo más extraño: una versión de la realidad en la que todos somos protagonistas o al menos, podemos comprendernos como tal.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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