Crónicas de la lectora devota:

La cultura pop a menudo crea un firme y complejo vínculo con el literario. Una parece alimentarse de la otra y ambos lenguajes, son deudores entre sí de un tipo de comunicación y diálogo cada vez más intuitivo Se trata además, de una percepción sobre el poder del símbolo en lo colectivo y la manera en que impacta sobre la concepción del individuo. De pronto, la literatura actual no es sólo un narrador de lo efímero, lo audaz y peculiar — varias de sus principales conjeturas actuales — sino también, algo más poderoso. Una percepción relacionada en cómo se complementa la idea de la mirada hacia el pasado y el futuro, como una forma de reconstruir la identidad del individuo en el presente. Para bien o para mal, la cultura pop es un enigma que se debate entre su cualidad inexplicable — y en especial, su visión sobre lo temible — y se extiende hacia un espacio intangible, que evade explicaciones sencillas.

La literatura por otra parte, es un reflejo de lo urgente de la narración sobre el hecho del yo — y la voz que lo sostiene — y la percepción de la noción sobre la existencia esencial, que se manifiesta a través de relatos que retratan el tiempo, el lugar y la forma en que su autor contempla el mundo. De modo que ¿de qué manera se entrelazan ambas cosas? ¿de qué forma se estratifican ambas versiones sobre la realidad? La cultura pop propone una idea sobre lo masivo, la literatura sobre lo personal. Entre ambas cosas, subsiste la cualidad de lo extranjero, lo marginal, lo inexplicable y también, de la simple naturaleza humana en busca de un objetivo y una metáfora cada vez más amplia.

En medio de ese terreno intangible, se encuentra el libro Dreaming of You de la poeta y cantante Melissa Lozada-Oliva. Esta extraña combinación entre cultura pop, versos blancos y en ocasiones disruptivos y en especial, una visión poderosa y desprejuiciada sobre el tiempo y la identidad, es un homenaje a la vida contemporánea. Uno que además, bebe de las ramificaciones de varios temas sensibles que se sostienen en el libro de Lozada-Oliva, como una versión distorsionada de la realidad . Sin embargo, a pesar de esa sensación de bordes irregulares y de espacios dolorosos, Dreaming of You es un alegato, una hipótesis y una búsqueda de respuestas. ¿De qué? Lozada-Oliva lo responde de inmediato. Su libro debut es una burlona reflexión sobre lo que somos y en qué nos convertimos a medida que la insatisfacción, lo rutinario y lo que denomina “las etiquetas sociales irónicas” definen de una u otra forma nuestra forma de entendernos.

Pero también, la novela es una crítica que roza lo violento contra lo que llama el “disfraz y la hipocresía” de una época obsesionada en temas endebles, mientras los más duros quedan en medio de un terreno anónimo. La escritora, hija de inmigrantes colombianos y guatemaltecos, lleva más de cinco años dedicada a explorar la identidad latina en EEUU y a crear la condición de cómo se comprende esa mezcla de culturas, tradiciones y costumbres. Lo ha hecho a través de podcast, canciones, pero en especial, con versos incendiarios en los que intenta analizar el hecho de lo biracial en un mundo abrumado por la idea de lo extraño y el señalamiento de lo singular.

El libro es una larga reflexión en primera persona sobre la vida de una adolescente con aspiraciones literarias, que además lleva a cuestas un considerable malestar acerca de lo que le rodea como cultura y como expresión del yo. Aunque es obvio que se trata de Lozada — Oliva, Dreaming of You es lo suficientemente pendenciero, brillante y extraño, como para que el paralelismo no sea evidente y además, no sea un punto de debate que aleje la atención del centro medular del libro. Para la joven escritora, todo lo relacionado a su mundo crea una especie de “capa de situaciones, incómodas y perversas”, que se expresan como algo mucho más irracional y por momento, desconcertante.

Las primeras páginas del libro, toman a la cultura pop como debate, pero no como escenario. De modo que Lozada — Oliva comienza por narrar una concepción sobre el miedo (“al racismo, a la segregación, a todas las mierdas que una mujer puede sufrir”), pero también de esa plena conciencia de quién es y cuales son las líneas que le sostienen en medio de un debate interior que por momentos se vuelve frenético y confuso. La escritora intenta definirse de algún modo, no lo logra y sus poemas — algunos que se enlazan en un par de líneas, otros que se anudan en estrofas largas y complicadas — son una especie de reflejo evidente de esa concepción. A la vez, la narración avanza en direcciones paralelas. Lozada — Oliva tiene algo que decir sobre el miedo a la diferencia, la furia de la racialidad, la percepción sobre el otro como enemigo imaginario. Esta inmigrante de segunda generación (como se llama a sí misma), es también una observadora tenaz, una prodigiosa y poderosa crítica de lo que vive y padece.

El crisol de temas se amplía y se hace enorme, se vincula a la plenitud de la arrolladora fuerza de la escritora para narrar/contar/viviseccionar la realidad. Y es entonces, cuando el libro alcanza uno de sus puntos más extraños. Esta sobreviviente a un país hostil que lo disimula, que ha crecido para hacerse preguntas a dónde pertenece y de qué forma esa pertenencia la enlaza con algo más doloroso y profundo, contempla en la cultura pop algo más persistente y también, pernicioso. Esta hija de una generación criada por internet, educada por Wikipedia, que debate sus temas centrales y angustias existenciales en Twitter, Instagram y Tik Tok, tiene una ambición feroz y también un ídolo muerto que adorar. “Es extraño ¿no? cómo amamos lo que está a punto de olvidarse” dice y a continuación, dedica su atención al ídolo pop Selena Quintanilla, asesinada hace más de veinte años. Pero en especial, a su asesina, Yolanda Saldívar.

Para Lozada — Olivar, la cantante muerta no es sólo un mito cultural en la cultura estadounidense, sino también, la conclusión de todos los temas que le obsesionan. Después de todo, su corta y exitosa vida de una conjunción de situaciones que sostienen lo que es sin duda, es una de las historias más trágicas del mundo del espectáculo de las últimas décadas: Una estrella a punto de llegar a la fama internacional y una posible consagración definitiva, una historia de amor apasionada, un conflicto familiar cada vez más complejo y al final, un asesinato violento cometido por la cabeza visible del revuelo a su alrededor. Que Selena Quintanilla muriera en la cúspide de las posibilidades a manos de la presidente de su club de fanáticos, es quizás una de las ironías más extrañas y dolorosas de una historia con cientos de matices y graduaciones.

Convertida en un ídolo trágico, mezcla de una leyenda popular contada hasta la saciedad a mayor gloria de los que le sobreviven y la imagen que se desea vender sobre la cantante, Selena es ahora mismo una incógnita inquietante. ¿Quién era la mujer asesinada en medio de una situación confusa? Lozada — Oliva se hace la pregunta, la profundiza, la elabora y la condiciona a algo más profundo. La escritora decidió que la imagen de Quintanilla, pero también la de Saldívar, se confronten una a la otra para analizar a través de ambas la naturaleza sinuosa de su propia identidad. Con un inteligente uso de varios recursos a la vez — la escritora narra en verso, pero también, convierte en poemas conversaciones, vivencias y descripciones— lleva además, el miedo a la incertidumbre a un lugar desconocido. Dreaming of You es un experimento narrativo que además se toma la libertad de analizar de forma muy directa un tema elemental: ¿por cuál motivo la figura de Selena continúa siendo relevante de una forma u otra? ¿Por qué Selena y Yolanda, ambas unidas en la muerte, se recuerdan como un accidente de circunstancias insuperables? Para Lozada — Olivar, la cuestión es obvia. Selena encajó en la “buena chica norteamericana” que intenta conquistar el mercado latino, a esa identidad latina que ella no llega a comprender del todo. Por otro lado, Yolanda es el extremo oscuro de la idea, el temible y el retorcido. Pero para la escritora, también es algo más: la asesina es un símbolo de lo trágico, de la no pertenencia, de la búsqueda de espacios y lugares propios que no encajan en ninguna parte. A medida que Lozada — Olivar idealiza a Selena, humaniza a Yolanda y tiene la audacia — “a pesar que todos ya dieron un lugar en la historia a cada una” dice con cierto pesar — de reinventar la historia. El cambio es notorio y también, la concepción sobre el producto que sostiene algo más esencial: Selena sigue siendo un motivo de discusión sobre la pertenencia y la representatividad, en medio de una época en que los temas son de especial importancia. Selena Quintanilla regresa de entre los muertos a Dreaming of You, convertida en un metáfora sobre la comunidad latina, en un reencuentro con cierta concepción sobre el talento como unificador y un lenguaje en sí mismo.

Selena, que murió siendo tan joven como Lozada — Olivar, es en la actualidad una proyección de sus fanáticos y quienes le rodeaban, que aún alimentan el mito, una especie de curiosidad sin excesiva relevancia. Lozada — Olivar brinda un aire de épica trágica a Selena, pule la leyenda que ya le rodeaba con un aire sofisticado y temerario para al final, convertir a la figura de la cantante en una forma de señalar y puntualizar la relevancia de algunos temas de su interés. La escritora incluso toca el tema del supuesto motivo para el asesinato de Selena, un tema controvertido que enfrentó a la familia de la cantante y a los medios de comunicación: había algo vil al fondo de la supuesta revelación de la asesina de un motivo ulterior para el asesinato, como si Selena, símbolo de un tipo de éxito ingenuo que todavía se celebra, pudiera ser empañado por las declaraciones de Yolanda Saldívar, convertida ahora de criminal a albacea de la última voluntad de su víctima. De nuevo, la figura de la cantante pasó por el rasante de la explotación, de la noción que volvía a ser reinventada para su uso y consumo. Como si de pronto, Selena, la jovencísima cantante que narraba amores prohibidos sobre el escenario, fuera un producto que necesitara ser remozado y revitalizado por el escándalo de tanto en tanto. Todo eso lo refleja Dreaming of You, como un espejo que a la vez, muestra a la juventud latina en E.E.U.U., que también explora la radical conciencia del racismo y las microagresiones que el personaje/narrador/autor soporta a diario.

En la actualidad, Selena es un producto y de esa forma se vende. Para Lozada — Oliva Selena era miembro de una familia talentosa, cuyo padre decidió que eran una buena inversión sacar provecho de una situación imprevisible. La escritora, que sufre de la condición de hija de dos culturas en un país cada vez más duro y hostil contra la diferencia, metaforiza su angustia existencial a través de la existencia dramática y la muerte pesarosa de la cantante. No se trata de devoción, de una forma de recuerdo. Selena es una mercancía valiosa en un mercado que necesita historias como la suya para subsistir, de la misma forma que en vida, la cantante fue una curiosidad exótica que su padre encumbró a fuerza de prohibiciones y cierto grado de maltrato. Y Lozada — Oliva observa el fenómeno a la distancia, lo reconstruye y le brinda un lugar nuevo.

Dreaming of You no es un libro homenaje ni pretende serlo. Es uno que utiliza la cultura pop como recuerdo, reconstrucción y percepción dolorosa sobre su identidad. Lozada — Oliva es una mujer joven que siente no pertenece a ningún lugar. Que en realidad, no sabe como expresar esa idea doble y dual sobre la cultura con la cual se identifica. ¿No es eso lo que ha ocurrido con la figura de Selena, después de su muerte? ¿No hay una devoción y realce a su leyenda gracias a los esfuerzos de su padre por mantenerla viva, que atraviesa dos culturas a la vez?

Selena Quintanilla tuvo un peso considerable en su natal Corpus Christi y en la comunidad latina de Texas. Más que un ídolo musical, fue también un ejemplo de perseverancia y un símbolo emocional, destrozado por motivos inexplicables y absurdos. Que ahora el mito que le rodea sea incapaz de mostrar esa importancia, deja claro que hay mucho que debatir sobre la identidad, la transición cultural y las preguntas sobre qué hace a una figura trascendental serlo. Lozada — Olivar tomó a la Selena producto y la depuró de todo matiz, sólo para construir una visión que permite reflejar sus pulsiones y temores. Y quizás, es ese recurso inesperado, con toda su audacia y relevancia juvenil, lo que hace de Dreaming of You algo extraordinario, extraño, inclasificable y doloroso. Una forma de mirar la vida a la periferia, la historia que se comparten y la percepción del individuo, a través de las aristas de un cristal roto.

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Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

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