Crónicas de la lectora devota:

Mandíbula de Mónica Ojeda.

Una caja de resonancia

El secuestro de una chica en una cabaña en medio del bosque, la relación más que confusa con la madre ausente de la profesora de lengua y literatura convertida en su secuestradora y las compañeras adolescentes de un colegio del Opus Dei que juegan hasta el final a convocar al “Dios blanco” para herirse mutuamente, para tocar con las yemas el sabor exacto del dolor: ahí tienen los ingredientes que podrían haber convertido este libro en uno más. Pero no es el caso de ‘Mandíbula’ porque, conteniendo los parámetros típicos y tópicos sobre lo que se supone que debe ser un ‘thriller’, Ojeda sobrevuela más alto, se adentra en la espesura para entregar una ficción densa como el bosque encantado, una ficción con una potencia discursiva muy poco común (“Estar asustada era sentir la verdad como una pestaña flotando encima del ojo”) y con una endiablada habilidad técnica que permite adentrase en tiempos distintos gracias a escenas que dialogan con segmentos narrativos que ya habían aparecido. La pretensión es convertir la novela en una caja de resonancia digresiva que va in crescendo.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta