Crónicas de la lectora devota:

Una pequeño anaquel de biblioteca para hacer frente a la cuarentena.

Hace unos días, un amigo me escribió un largo y preocupado correo electrónico, sobre las posibilidades de “sobrevivir” (fue el término que utilizó), a la necesaria cuarentena impuesta en casi todas las ciudades del mundo debido a la rápida expansión del coronavirus. “No sé si pueda soportar la inquietud mental del encierro” me explicó. Le leí y durante unos minutos, me dediqué a pensar qué consejo podía darle que no fuera el obvio: la tranquilidad mental depende en gran medida, de la forma en que podamos llenar los espacios vacíos del día con creatividad y un poco de sentido del humor. O al menos, es lo que me ha permitido sobrevivir a mis esporádicos periodos de agorafobia fruto de la ansiedad y también, a todas las ocasiones en que la situación política de mi país me obligó a permanecer en reclusión doméstica por períodos más o menos largos.

Claro que, mi recomendación inmediata es la lectura, aunque en estos casos, leer también es un tránsito hacia respuestas elaboradas a lo que intriga, inquieta e incluso, necesita de forma sutil nuestra mente. Cuando se lo explicó a mi amigo, se apresuró a telefonear.

— No puedo pasar los cuarenta o más días, sólo leyendo — dijo.
— Puedes, pero no leer sólo lo que tengas a la mano, sino los temas que puedan estimularte a continuar leyendo.

Se quedó callado. No es un gran lector pero tampoco alguien a quien le produzca un verdadero rechazo la lectura, de modo que le noté intrigado a su pesar.

— ¿Leer con método?
— Leer según tus intereses.
— ¿Cómo funciona eso?

En realidad, no sé como funciona. Lo que si sé, es que es mucho más simple e intrigante leer según nuestro estado de ánimo o la necesidad emocional que pueda despertarnos algún libro, que sólo comenzar por mero tedio. O al menos, suele ser el método que me resulta más sencillo y fructífero al momento de utilizar la lectura como una forma de solaz. De modo que se me ocurrió llevar a cabo este pequeño experimento de confeccionar listas de lecturas que puedan permitir al lector curioso una selección más personalizada de lo que necesita o quiere leer.

¿Es útil? Me hace sonreír el pensamiento, mientras ordeno con cuidado los libros en su formato físico. ¿No decía Wilde que ningún arte lo es? Al menos espero que esta pequeña colección de lecturas sea lo suficientemente entretenida para enfrentar el incómodo tedio de la cuarentena.

Diez libros de terror para los amantes de las historias escalofriantes:

Confeccioné la lista pensando en todos los posibles lectores que aunque aprecian los clásicos — como yo- están a la búsqueda de algo más, así que incluí poco comunes, además de los habituales y más conocidos y sobre todo, autoconclusivos. De manera que, acoto desde ya: no incluí a los muy obvios como cualquiera de Stephen King o lo más populares, como lo son sin duda los cuentos de Edgar Allan Poe o HP Lovecraft. Intenté, en lo posible, mostrar libro que son desconocidos para el gran público y que puedan despertar la curiosidad de cualquier interesado.

Los sin nombre de Ramsey Campbell:

Ramsey Campbell es un escritor que tiene la cualidad de crear ambientes de tensión casi claustrofóbicos, con elementos góticos que no necesitan descripciones de hermosos castillos y criptas, sino solo del terror asfixiante de lo que se sugiere. Y su novela “Los Sin Nombre” es quizá la mejor expresión de ese estilo suyo seco, duro, angustioso, levemente desconcertante. La historia cinco años después del asesinato de una niña. Su madre, luego de una larga agonía comienza a recuperarse cuando recibe una llamada telefónica sin origen aparente: “Mamá, soy yo… Ven a buscarme”. ¿Es la voz de su hija? ¿Es real siquiera la llamada? ¿De donde proviene? El resto de la narración parece crear un submundo inquietante que conduce a la madre de la niña al origen de un misterio que la sobrepasa y parece rozar la maldad pura.

Por cierto que, de este libro se llevó a cabo una versión cinematográfica muy recomendable, dirigida por Jaume Balagueró y protagonizada por la sólida Emma Vilarasau. Imperdible.

Apagadas están las luces de Richard Laymon

Llegué a esta novela casi en un tropezón afortunado: se encontraba en una caja de la Feria del Libro que se realizó en la Plaza Altamira de este año, entre otro montón de volúmenes diferentes. Y lo compré, por mi afición de darle una oportunidad a escritores de los cuales jamás he escuchado. Que gran sorpresa me llevé: la historia, no es solo una de las mejores que he leído, sino tiene una profunda cualidad hipnótica, dura, que me hizo terminar el libro en dos noches y un poco más, a pesar de tener sus buenas 300 páginas.
La historia transcurre en un pueblo sin nombre, donde una vieja sala de cine transmite cada semanas películas morbosas y sádicas, desconcertantes para el público que asiste por su realismo. Las escenas, cada vez más crudas y sangrientas, muestran decapitaciones, cuerpos desmembrados, vísceras arrancadas, que los espectadores contemplan entre el asombro, el horror y una cierta atracción mórbida. No obstante, la gran mayoría se consuela pensando que se tratan de trucos cinematográficos, hasta que durante la última función del misterioso cine…comprueban que no es así.

Recomendados para los adictos al gore y sobre todo, a las historias con arcos argumentales totalmente inesperados.

Ring (Ringu) de Koji Suzuki

Si ya viste la película, conoces el argumento. No obstante, el libro tiene la capacidad de crear un mundo mucho más rico y profundo de la historia de lo que nunca logró la película — en su versión americana o japonesa — Se agradece sobre todo, el terror de lo contenido, brindar detalles sobre la historia de la inquietante Samara y aun más, las escenas de terror perfectamente hilvanadas, que crean un trasfondo duro y escalofriante para una historia que parece beber de si misma y sus propias referencias para crear un metalenguaje estupendo.

Aun si viste la película, como si no — ¿eso es posible — te lo recomiendo. No te defraudará.

El Agujero del Infierno de Adrian Ross Sinopsis

Esta novela es la inevitable narración gótica que nunca debe faltar en toda lista de libros de terror que se precie. Pero, a diferencia de los autores más leídos y famosos, Adrian Ross fue un olvidado en su propia época. Dramaturgo y escritor de sátira, tuvo una carrera más o menos fulgurante en el Londres de 1880. Nunca obtuvo mayor reconocimiento…hasta que al autor Ramsey Campbell descubrió esta pequeña joya entre los archivos del escritor en la Universidad de Cambridge. Con sorpresa, el autor se apresuró a rescatar del olvido el nombre del olvidado Adrian Ross y actualmente su novela “El Agujero del Infierno” es considerada como una de las obras cumbres de lo que suele llamarse “Terror Gótico Sobrenatural”.

La obra conserva las atmósferas opresivas y duras de toda novela gótica, pero además, hay un profundo ingrediente humano, de lo enfermizo de la mente humana y lo salvaje de la naturaleza primitiva del hombre, que desconcierta por su dureza y crueldad. Ambientada en la Inglaterra que luchaba contra la división religiosa del siglo XVII, la historia nos lleva hasta el siniestro castillo del señor de Deeping Hold -situado en una zona de marismas donde se abre un agujero que la superstición popular conecta con el infierno-, en cuyo interior los protagonistas de este drama tenebroso quedan aislados por el avance de un ente indefinido y abominable.

La Casa en el Confín de la Tierra de William Hope Hodgson

William Hope Hodgson es uno de los más destacados escritores del subgénero que suele llamarse “cuento materialista de terror”. Sus atmósferas son angustiosas, pero allá de la mera idea claustrofóbicas, son duras por la penetración psicológica de sus personajes e historias. En el caso de “La Casa en el confín de la Tierra” es seguramente, la conclusión a toda la mitología de horrores que el escritor desarrolló en todas sus obras. La obra, que guarda semejanzas con ese terror punzante, insoportable y casi onírico que popularizó más tarde Lovecraft — quien claramente se encontraba influenciado por el escritor — resulta agobiante a ratos, cuando no francamente repugnante, y aun así, el lector queda atrapado por la historia del espíritu del narrador, quien vagabundea por una caserón solitario y temido de Irlanda, rodeado de criaturas innombrables que parecen ascender del mismo infierno que Hodgson parece anunciar a cada capítulo.

Muy recomendada si eres fiel lector de Lovecraft y quieres saber sus referencias literarias inmediatas.

La Chica de al lado de Jack Ketchum

Lo más destacable de esta novela es llevar el terror al ámbito más elemental, urbano y aparentemente simple. No obstante, una vez que la historia comienza a desarrollarse, lo que parece normal se trastoca en una pesadilla de terror góticos con momentos tan logrados como atemorizantes. Casi toda la narración transcurre En una calle sin salida, en un oscuro y húmedo sótano de la casa Chandler, Meg y Susan, cuyos padres han muerto, están cautivas a manos de una tía lejana que está cayendo progresivamente en la locura. Una locura que está transmitiendo a su familia, y finalmente al barrio entero.

La Puerta Abierta de Margaret Oliphant

Margaret Oliphant es una de las representantes más destacadas del cuento de terror Inglés. Sus novelas son profundamente melancólicas, por momentos duras y siempre poéticas, que crean atmósferas sorprendentes. Tal vez por ello, el cuento “La puerta abierta” sorprende por su aparente suavidad que envuelve algo más poderoso y duro de lo que podría sospecharse. El enigma de la historia gira alrededor de una enorme puerta ruinosa de una antigua mansión, que el tiempo ha despojado de todo significado y que ya no conduce a ninguna parte. Una angustiada voz que gime y suplica ante esa puerta abierta y vacía es el único indicio de una tragedia que se renueva a lo largo del tiempo y que tal vez ha quedado grabada en el oculto corazón de la naturaleza.

Como curiosidad, una vez leí que JK Rowling basó su inquietante descripción del “Arco de la muerte” en Harry Potter y la Orden del Fenix, esta corta pero estupenda narración.

Melmoth el errabundo de Charles Robert Maturin

Charles Robert Maturin era un clérigo Irlandés a quien se creyó loco por buena parte de su vida. Y a la vista de esta novela, cruda, aterrorizante y sobre todo asombrosa en recursos y escenas inquietantes, nadie parece capaz de desmentir la idea. Publicada en 1820, esta obra recrea la visión de la existencia humana que el ideal gótico sugiere de una manera durísima y descarnada. Melmoth, sella un pacto con el Diablo que le brindará la vida eterna. No obstante, la promesa diabólica incluye una trampa que Melmoth nunca supuso: su vida eterna se convierte en un tormento sin fin, del cual solo se librará cuando encuentre a alguien que ocupe su lugar. El personaje comienza entonces un largo peregrinaje a través de los lugares más siniestros de la imaginación de su época: cárceles, manicomios, tribunales de inquisición. La trama se hace cada vez más asfixiante, caótica y violenta, hasta concluir en un poderoso leitmotiv que parece rendir tributo al temor humano a lo que no puede comprender.

La profecía de Cloosted de Joseph Sheridan LeFaun

Si eres amante del género vampírico, ya entonces debes conocer un poco del estilo de este gran escritor, que posee la facilidad de crear atmósferas aparentemente normales bajo lo que se esconde inquietantes secretos. En esta ocasión LeFanu recrea el más tradicional terror victoriano de una manera totalmente nueva: Las escenas en torno al lago encantado y sus alrededores boscosos sumidos en la niebla están entre las más sugerentes escritas por Le Fanu. La venganza, el dolor y el miedo a lo desconocido crean una historia que pareciera ser solamente psicológica, hasta que el autor introduce el elemento sobrenatural de manera muy atinada.

Otra vuelta de tuerca de Henry James

Probablemente conozcas a Henry James como un sesudo escritor de novelas victorianas de ambiente, con un toque nostálgico, así que te sorprenderá esta novela, tan cruda y poderosa que por momento te deja sin alientos. Claro está, no esperes escenas sangrientas ni asesinatos a punta de cuchillo. Tendrás algo mejor: una poderosísima historia con exquisitos personajes y uno de los mejores finales de historias de terror que he leído jamás.

Reír, para olvidar los malos momentos, reír.

¿Necesitas relajar la tensión? Entonces esta colección de libros capaces no sólo de ser hilarante sino de despertar ese viejo instinto para la diversión y la risa tan esquivo, es para ti

Alta fidelidad de Nick Hornby

Hornby es el típico buen chico inglés de clase media o así suele definirse así mismo. Sus libros son hilarantes visiones sobre la vida cotidiana inglesa, un toque de existencialismo que el autor utiliza en sabias dosis. Por ese motivo, sus novelas suelen ser pequeñas fotografías del submundo urbano inglés, sus triunfos y tragedias.

Por supuesto “Alta Fidelidad” no es la excepción. Se trata de una historia creada para retratar la melancolía urbana, ese existencialismo superficial y casi confuso de cualquier hombre de mediana edad europeo. Pero Hornby además le añade un insólito sentido del humor y crea personajes inolvidables, mezcla del estereotipo y una delicada humanidad. El libro avanza en medio de una perspectiva amable, chispeante pero sobre todo realista, sobre los conflictos de la mediana edad, el amor moderno y algo mucho más sutil en mitad de camino entre la insatisfacción y la esperanza fallida. Hornby, con un pulso maravilloso para las situaciones y las desventuras, crea un hilarante mosaico sobre no sólo las vicisitudes del hombre corriente moderno sino también, del mundo que crea a su medida. Todo un triunfo de un maravilloso sentido del humor.

La conjura de los necios de John Kennedy Toole

El libro “La conjura de los necios” es toda una rareza literaria: Escrito a finales de la década de los sesenta, su autor se suicidó a los treinta y dos años, frustrado por no lograr el éxito editorial, por lo que su madre siguió insistiendo en su publicación hasta 1980, cuando finalmente lo logra. Se convirtió en un clásico inmediato: al año siguiente gana el premio Pulitzer y la crítica lo aclama no sólo por su refinado sentido del humor sino su profundo planteamiento filosófico. Casi tres décadas después de ser escrito, el libro se convirtió en una referencia de la literatura humorística con toques de un profundo existencialismo.

Pero más allá de su curiosa travesía por el mundo editorial, “La conjura de los necios” es una alegoría fantástica sobre el mundo moderno, un compendio de situaciones crítica y la mayoría de las veces surreales que crean una obra inolvidable. Ambientada en Nueva Orleans, el libro reconstruye la visión del hombre moderno sobre si mismo en una parodia humanista tan imaginativa como sorprendente: el memorable personaje principal Ignatius Reilly decide que el siglo XX carece de belleza, geometría e incluso de interés, por lo que renuncia a él de la mejor manera que puede. No obstante, el alegato contra el materialismo y las contradicciones de un mundo confuso no se limitan a una mirad concreta sino que intentan englobar la identidad del hombre actual dentro de sus propias limitaciones. Somos lo que la sociedad nos permite, nos admite. Y más allá de eso, se encuentra el caos. El intelectual, el emocional. Una búsqueda de ideas peregrinas sobre la identidad contemporánea.

Llena de personajes inolvidables, “La conjura de los Necios” es un triunfo de la imaginación y la capacidad de la literatura — en realidad, de cualquier manifestación de arte — para analizar nuestra percepción del mundo a través de la crítica, la burla y la sátira. Un fresco sobre un mundo neurótico y desigual que Toole logró captar en todo su esplendor.

Diario de una dama de provincias de E.M.Delafield

Con frecuencia, el humor proviene de lo cotidiano o eso parece sugerir, esta extraordinaria novela, mezcla de género epistolar y análisis de lo absurdo, que no sólo logra recrear la vida corriente desde un punto de vista hilarante, sino que añade una dosis de cinismo que convierte el relato en una gran crítica a los prejuicios, dolores e incluso temores de la vida moderna.

Pero no se trata sólo de una sátira inmediata: “Diario de una Dama de Provincias” es una meditada revisión sobre el género humorístico, que logra momentos brillantes gracias a la habilidad de Delafield para construir atmósferas y sobre todo, su capacidad para crear escenas desternillantes. Como hilarante retrato de la clase alta británica, la novela avanza con entusiasmo para burlarse de si misma y cuando lo logra, alcanza momentos de maravilloso brillo, que la convierten en una de las novelas más divertidas de la literatura británica del siglo XX.

La oficina en The New Yorker: El trabajo en viñetas.

Toda una rareza editorial: Se trata de una antología de viñetas que del periódico The New Yorker, conocido por su mordaz sentido del humor y extraordinario uso de la crítica humorística para reflejar la realidad mundial. Luego de una primera recopilación exitosa — “El dinero”, donde recopiló todas las viñetas relacionadas con el mundo de los negocios — The New Yorker ahora pone el foco en las oficinas, sus rutinas, costumbres y locuras cotidianas desde un punto de vista Universal. En una colección de más de 300 viñetas, el libro muestra situaciones tan corrientes como los Lunes por la mañana, jefes, recepcionistas, mensajeros y pasantes desde la clave del humor y además, cargados de la ironía característica de la línea editorial del periódico. Toda una joya de colección para los amantes de la caricatura crítica y también, del humor refinado de la publicación.

Piccadilly Jim de P.G.Wodehouse

Con sus intrigas domésticas, amores y desamores, quizás Piccadilly Jim no se trata de la novela más original imaginable y Wodehouse lo sabe, por lo que dota a su mundo literario de un sentido del humor aparentemente ligero que la convierte no sólo en una narración fresca sino quizás, toda una alegoría a las pequeñas desgracias de las expectativas frustradas. No obstante, no todo es tan sencillo en una novela de equivocaciones, que en ocasiones sorprende por la profundidad de su planteamiento y en la manera como usa el humor para construir pequeñas situaciones dolorosas. Y es que “Picadilly Jim” es quizás uno de esos libros que sorprenden sin querer pero sobre todo, divierten con toda intención, a la vez que se sostiene sobre una sólida mirada sobre la identidad del hombre, sus tragedias y mezquindades. Una pequeña travesura literaria altamente recomendable.

Ha vuelto de Timur Vermes

Al momento de su publicación, esta parodia sobre la resurrección de Adolf Hitler en pleno mundo moderno despertó polémica e incluso malestar. No sólo se trata de una visión durísima sobre la Alemania de la segunda mitad del siglo XXI — con sus desigualdades, dolores e inquietudes — sino un análisis en clave de humor sobre ese gran fantasma en el inconsciente colectivo del país como lo es el nazismo. Pero la novela logró superar y bordear el escándalo y logró mostrar una interpretación hilarante sobre un tema tabú en en nuestro mundo: Adolf Hitler y su influencia. Intrigante, pausada pero sobre inteligente, esta sátira feroz logra convertir al símbolo del mal moderno en una mera idea desigual sobre la identidad del país que lo vio nacer. Todo un prodigio de humor en ocasiones mordaz y otras simplemente liviano que es quizás, el mayor triunfo de la historia que cuenta.

El mal de Portnoy de Philip Roth

En la tradición de las novelas de Woody Allen, Roth construye una narración casi esencialmente sobre las neurosis de su doliente personaje, un magnifico Alexander Portnoy, quien en un arrebato de sinceridad confiesa a su psiquiatra que el sexo domina su vida. Así de simple y así de directo. Portnoy no se va por las ramas y describe cómo todos los elementos de su vida parecen gravitar, en esencia, sobre sus variados y en ocasiones incontrolables impulsos sexuales. Las sesiones psiquiátricas se convierten en una reflexión sobre los vaivenes de la vida de Portnoy y esas pequeñas vicisitudes que le atormentan: su origen étnico, sus envidias simples y casi infantiles, su asombro y desconcierto por el mundo que le rodea. Pero no nos engañemos: esta novela es sobre el sexo y hacia el sexo se dirige, en medio de una visión elemental y lúcida sobre lo que la lujuria y nuestra obsesión por ella, puede ser. Divertida, conmovedora y por momentos escabrosas, este monólogo sobre las penurias del sexo — que también puede ser cientos de cosas a la vez — deslumbra por su buen hacer e imaginación creativa.

Aventuras y desventuras del chico centella de Bill Bryson

Bryson suele llamarse un escritor que es un acierto seguro para la risa y el entretenimiento: Con su buen pulso narrativo e inagotable imaginación, parece siempre encontrar la manera de contar historias aparentemente sencillas desde una perspectiva nueva. Esta no es la excepción: Ambientada en su Iowa natal en la década de los ’50, Bryson repasa su infancia desde un punto de vista ideal que además adereza con un sentido del humor en ocasiones profano e irónico. Construida desde un impecable punto de vista — el niño que mira y el niño que construye al mundo — la novela es una colección de hilarantes anécdotas que además, construyen una visión formal sobre la América dorada y tradicional de mitad del siglo XX.

¡Noticia bomba! de Evelyn Waugh

Como crítica al periodismo basada en el humor que es, “¡Noticia bomba” es un recorrido inteligente por el sensacionalismo, el afán de la primicia y otros tantos vicios de la información moderna. Para crear la historia, Waugh se basó en su propia experiencia como periodista de un tabloide y el resultado es tan divertido como desconcertante: Cuando un naturalista es enviado por equivocación como corresponsal a una guerra Africana, la verdad y la mentira — o lo que podría ser ambas cosas, en todo caso — parecen confundirse en una extravagante visión sobre la obsesión del mundo moderno por la noticia. Una visión irónica sobre el mundo contemporáneo y su afición por la espectacularidad.

Mi familia y otros animales de Gerald Durrell

Una novela que resume ese elemento desigual y muchas veces confuso que suele llamarse “Humor británico”. Y es que Durrell — el escritor — mantiene un sentido filosófico sobre la vida y sobre todo, la manera en que nos comprendemos como individuo. No obstante, Durrell — el personaje — concibe el mundo desde su rareza, su aparente sentido del absurdo y un elemento de absoluta sencillez que sorprende por su efectividad. Tal vez por ese motivo “mi familia y otros animales” se sostiene no sólo sobre la risa — es una novela humorística por donde se le mire — sino por la insistente reflexión sobre quién somos y más allá de eso, como nos comprendemos dentro de ese gran reflejo de nuestra identidad como lo es nuestra familia. Un libro complejo, divertido e irónico sobre los lazos fraternos que nos unen y los que no, mezclados en una gran perspectiva sobre esa noción tan abstracta que llamamos identidad.

Esas pequeñas grietas del corazón

Esta pequeña recopilación de libros, podrían brindar un nuevo significado al sufrimiento emocional o mental y que sin duda, ayudar a su mejoría. Una lista corta, irregular y sin duda incompleta, pero en la que intento recopilar las mejores historias que podrían no sólo consolar la pena como una forma de comprender el mundo sino ayudar a construir una nueva forma de asumirlo.

Un monstruo viene a verme de Patrick Ness

La pérdida, el duelo y el dolor siempre serán temas universales y sobre todo, uno de los más comunes en cualquier obra literaria. No obstante, Patrick Ness no sólo crea toda una alegoría sobre el sufrimiento y la ausencia, sino que además, lo hace desde una perspectiva original que sorprende y logra evadir lugares comunes y clichés. Y es que esta historia de un niño y su madre enferma, quienes reciben la visita de un monstruo, es quizás una fábula extraordinaria sobre los pequeños entresijos del espíritu y su valor como una forma de comprender la vulnerabilidad de la naturaleza humana.

De parte de la princesa muerta de Kenize Mourad

Con un complejo contexto histórico y personajes magníficamente construidos, De parte de la princesa muerta es un recorrido desconcertante y conmovedor por la compleja vida — ficcional pero muy parecida a cualquier mujer de su época y condición — de Selma Hanim, la nieta del sultán Otomano Murad V. Se trata de un fresco detallado y profundo sobre las tradiciones que oprimen a la mujer turca y además, una interpretación por completo nueva sobre la forma como las costumbres y las obligaciones culturales se convierten en profundas heridas intimas para su protagonista, una mujer que lucha por su independencia moral con las pocas armas de las cual dispone. La novela abarca desde la niñez de su protagonista hasta su llegada a París, en plena Segunda Guerra Mundial y plasma con gran sensibilidad su decisión de no aceptar el peso de la tradición que la aplasta, desde una perspectiva tan íntima como sutil. Más allá de eso, Kanize Mourad crea un manifiesto contra la opresión religiosa y social contra la mujer que en el libro, toma alturas épicas.

Deja escapar a los lobos de Carol Rifka Brunt

Con un pulso dramático excepcional y evitando clichés habituales, Carol Rifka Brunt construye una novela sobre el amor, las complicadas relaciones entre hermanos y la amistad que asombra por su delicadeza y sensibilidad. Desde una perspectiva que podría parecer simple, la escritora logra crear una visión delicada no sólo sobre la dureza de las emociones humanas sino de esa inocencia que las sostiene y las alimenta. Con una prosa inteligente y un manejo narrativo de enorme fluidez, Rifka Blunt construye un universo de pequeños pesares y tragedias cotidianas, pero también de profunda belleza.

El lenguaje secreto del Jin Shei de Alma Alexander

Ambientada en el mítico Japón medieval, El lenguaje secreto del Jin Shei reconstruye el reino fabulado de Syai, fuente de leyendas tradicionales del país y también el origen del misterioso lenguaje Jin-Ashu. Se trata de un idioma creado por las mujeres entre mujeres y que es el símbolo la opresión y el aislamiento que sufren en medio de una sociedad clasista y estrictamente jerarquizada. A través de ocho mujeres distintas, Alexander reflexiona no sólo sobre los dolores secretos del aislamiento y la opresión intelectual que padecen sino también, esa complicidad profunda que construye entre ellas algo más duro y complejo la amistad. Todo un manifiesto sobre el poder de las ideas y su forma de comprenderse así mismas.

La habitación de Emma Donogue

Hermano literario de la recientemente oscarizada The Room, del director Lenny Abrahamson, se trata de una mirada exquisita y en ocasiones descarnada hacia una situación monstruosa y por momentos insoportable. Pero Donogue evita los clichés habituales y crea un fresco asombrosamente íntimo sobre el dolor, el miedo y el amor, ajeno a cualquier circunstancia y violencia. El resultado es una historia pausada, cruda en su interpretación sobre el origen del miedo y la necesidad de supervivencia, sino también, de la capacidad del espíritu humano para sobrevivir a lo impensable. Basada de manera tangencial en una historial real, la escritora logra no sólo construir un discurso basado en el horror sino también, en algo más sutil: la capacidad de los sutiles lazos emocionales para sostener y enfrentarse al miedo.

La hija del curandero de Amy Tan

A simple vista, la novela podría parecer una crónica intima sobre la travesía emocional de LuLing, emigrante China en EE UU. Pero se trata de algo mucho más conmovedor y duro: Una revisión descarnada sobre las emociones, dolores y tragedias de una mujer que se enfrenta a la cultura donde nació y quizás, así misma. Tan, con un pulso exquisito y quizás en su mejor novela hasta la fecha, construye un personaje profundamente real que se desenvuelve en dos épocas, dos perspectivas sobre el pasado y el futuro y lo que resulta aún más desconcertante, que simboliza el insistente enfrentamiento entre lo moderno y lo antiguo en una cultura obsesionada por sus propios mitos y dolores. Una pequeña joya del buen hacer narrativo y sobre todo, esa capacidad de las historias personales para conmover.

La llave de Sarah de Tatiana de Rosnay

Una de las miradas más duras y hermosas sobre el holocausto judío: en julio de 1942, las autoridades francesas arrestan a casi 13 mil ciudadanos judíos, en un intento de evitar la destrucción de la capital gala por fuerzas alemanas. Un episodio oscuro de la historia francesa, que De Rosnay aborda desde la perspectiva de Sarah, una niña judía que encierra a su hermano en el armario de la casa, en un intento de protegerle. El hecho se transforma no sólo en metáfora de lo que vendrá después — uno de los sucesos más vergonzosos en la historia de Francia — sino también, en una reflexión durísima sobre el dolor de la guerra y los alcances de la violencia. Una historia pequeña que sin embargo, parece abarcar el mundo con su visión cruda sobre las heridas abiertas de la guerra y sus consecuencias.

El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy

A través de lo que parece ser una historia familiar hindú, Arundhati Roy analiza la sociedad de su país y lo hace desde una perspectiva casi descarnada. No sólo se trata de la visión de tres generaciones que parecen representar a la India actual, sino de una mirada íntima sobre el dolor, el amor y los lazos fraternos, a través del inevitable matiz de las tradiciones y las pequeñas tragedias cotidianas. Una novela en ocasiones compleja, otras tantas de una belleza casi lírica que construye un Universo emocional de enorme profundidad.

El arte de conducir bajo la lluvia de Garth Stein

Stein mira al mundo desde los ojos de un perro y eso le permite, crear una visión de privilegiada inocencia sobre la realidad sino también, una opinión excepcional sobre el género humano. Y es que el libro, mitad tragedia y mitad fábula sobre la redención, no sólo analiza el corazón del hombre desde su simplicidad sino, también desde esa esencial visión sobre si mismo basada en su naturaleza compleja. Una preciosa interpretación del mundo del hombre desde una mirada aparentemente marginal.

Mil soles espléndidos de Khaled Hosseini

En ocasiones, se ha dicho que Hosseini crea pequeñas alegorías sobre la belleza y la sensibilidad a través de personajes contradictorios, que en la vida más allá de las páginas de los libros, jamás coincidirían. Mil soles espléndidos, parece no sólo resumir esa premisa sino además, crear toda una conmovedora metáfora sobre la diferencia, la tolerancia y la simple humanidad. Una historia que asombra por su compleja sutileza y sobre todo su capacidad para construir un discurso profundo y duro a través de escenas aparentemente cotidianas.

El pensamiento trascendental y otros misterios:

¿Cuáles son los mejores libros para pensar filosóficamente? Quizás los siguientes:

El juego de los abalorios de Hermann Hesse

Hesse no sólo utiliza la filosofía como una manera de crear argumentos densos y espiritualmente complejos, sino además para expresar toda una serie de ideas trascendentales relacionadas con el pensamiento universal. El Libro “El juego de los abalorios” no es la excepción: se trata de una novela de extrañísima estructura que intenta no sólo analizar el conocimiento humano como una síntesis basada en ideas originarias sino además, analizar la utopía como una reflexión sobre nuestras acciones futuras y presentes. Una obra de enorme valor filosófico en la que su autor expresó de nuevo sus trascendentales preocupaciones sobre la naturaleza del hombre intelectual y su aspiración por comprender ideas espirituales a través del conocimiento.

Así habló Zaratustra de Friedrich Nietzsche

Probablemente la obra más conocida de Nietzsche y sin duda, la que mejor resume sus inquietudes existenciales. Concebida como una novela de ficción “Así habló Zaratustra” analiza con enorme lirismo y poesía, la idea de la ausencia de Dios y su muerte simbólica, así como las consecuencia de esa progresión espiritual en la cultura y la sociedad. Se trata de una novela llena de metáforas profundamente complejas, que permitió a su autor no sólo concluir toda una serie de planteamientos sobre el pensamiento humano sobre los cuales había meditado anteriormente sino además, sintetizar la mayor parte de su obra en un concepto muy concreto.

Cándido de Voltaire (Aunque negó su autoría la mayor parte de su vida)

En clave sardónica, el autor analiza el llamado “precepto del optimismo leibniziano” («todo sucede para bien en este, el mejor de los mundos posibles»), a través de las peripecias de “Cándido”, un personaje que atraviesa todo tipo de vicisitudes que parecen refutar el famoso precepto. Pero Voltaire va más allá y logra gracias a “Cándido” reflexionar no sólo las raíces de la esperanza — sino también satiriza la filosofía de Leibniz de una manera contundente. La obra es un muestrario de horrores y dolores del siglo XVIII y es uno de los intentos más inteligentes de reflexionar sobre el miedo, la racionalización del idealismo y la aspiración a la bondad.

La rebelión de Atlas de Ayn Rand

Se suele llamar la primera novela sobre la filosofía Objetivista y se centra en el análisis de las relaciones políticas y de poder en un escenario de ficción que resume un planteamiento muy concreto sobre la desigualdad y la injusticia. Con un ritmo complejo, la novela es una rara mezcla de ética, epistemología, política, economía, estética e idealización de las relaciones productivas. Objeto tanto de críticas como alabanzas, el libro es probablemente el acercamiento más concreto a la idea de la identidad como expresión formal del progreso y la construcción de un futuro utópico.

Vita brevis de Jostein Gaarder

Crítica mordaz a la Iglesia Católica, esta supuesta colección de cartas de Floria Emilia, Madre de Adeodato — madre de San Agustín de Hipona — causó polémica no sólo por revelar su aparente abandono por parte filósofo, sino también sus críticas a las creencias eclesiásticas sobre la vida presente y después de la muerte, todo un tema tabú dentro de ciertas corrientes religiosas.

Con una narrativa rápida e inteligente, el libro analiza el enfrentamiento de la filosofía del Carpe Diem con el neoplatonismo y además, lo emparenta con el pensamiento agustiniano. Con un cuidado contexto histórico la novela fue tomada por auténtica no sólo por su minuciosa investigación, sino debido también a la afirmaciones del mismo autor, que insinuaba la veracidad del material epistolar, lo cual brindó una nueva relevancia a las supuestas revelaciones que contiene. No obstante, sólo se trata de ficción: Un éxito de ventas que logró que la filosofía pudiera ser debatida por el lector promedio.

Bajo la red de Iris Murdoch

Una novela donde el lenguaje y la filosofía construyen al mundo y lo hacen a través de un juego lúdico ideado por la escritora para analizar los mecanismos a través de los cuales la palabra influye no sólo en la realidad sino en la manera en que la comprendemos. Murdoch no sólo logra el perfecto equilibrio entre la precisión literaria sino también, un interesante análisis de las repercusiones del lenguaje como concepto abstracto y construcción filosófica por excelencia.

La broma infinita de David Foster Wallace

Llamada por la crítica la “novela definitiva” de la literatura contemporánea Norteamericana, “La broma infinita” parece un extraño recorrido por la psiquis de nuestra era — sus dolores, ideales y tragedias -, pero en realidad, es mucho más que eso. Es una búsqueda concienzuda de la raíz de la identidad de lo contemporáneo, una mirada extraordinaria sobre la singularidad y el poder del planteamiento existencialista e incluso, algo tan difuso como la identidad que se construye a partir de una idea filosófica. Aunque no se trata de una novela basada en la filosofía, su acercamiento al ahora — como expresión de la realidad — y al yo colectivo, sin duda brinda un contexto filosófica en su manera de analizar los temas en los que profundiza.

Ficciones de Jorge Luis Borges

A pesar que como “La Broma Infinita” de Foster Wallace, no se trata de una obra directamente filosófica, el maestro latinoamericano logra hacerse poderosas preguntas existencialistas a través de la literatura. Se trata de un conjunto de reflexiones que tienen por objetivo la investigación metafísica, así como la comprensión de la naturaleza humana a través de sus inquietudes trascendentales. Con una prosa asombrosamente eficaz y hermosa, Borges no sólo crea un escenario propicio para el cuestionamiento sino que además, lo dota de una enorme profundidad filosófica.

Viejo muere el cisne de Aldous Huxley

La muerte siempre ha atormentado al hombre como individuo y la cultura como expresión formal del pensamiento universal. Y Huxley analiza esa inquietud en una novela brillante, que intenta no sólo escudriñar los límites del temor a morir y sobre todo a la inevitabilidad de la muerte sino la mortalidad como un concepto aparejado a la naturaleza humana. Como siempre Huxley logra el perfecto equilibrio entre la crítica social y la reflexión sobre la frágil y contradictoria naturaleza humana.

La náusea de Jean-Paul Sartre

Monumental y de difícil lectura, “La Nausea es quizás la obra cumbre de un escritor que se consideraba esencialmente filósofo. La obra analiza la existencia del ser humano desde un punto de vista duro e incluso descarnado pero sobre todo, se obsesiona con el propòsito vital. Una vuelta de tuerca a las dudas existenciales que parecen entrelazarse con la insistente necesidad del autor de contradecir ideas elementales de nuestra cultura. A través de reflexiones que emparentan su punto de vista con el de Camus, Sartre concluye que la vida del hombre no tiene sentido. Una reflexión que sustenta no sólo la paradoja del ser en medio de la ausencia de significado de la identidad sino la idea básica de la existencia del hombre: la supervivencia.

Esas pequeñas fracturas de la mente:

También la locura y las obsesiones puede ser una atractiva e inquietante historia que narrar, y estos libros extraordinarios, lo demuestran:

Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino:

Para Calvino el mundo era la geografía que lo creaba y se dedicó en esta extrañísima obra, a describirlo con minucioso detalle como una criatura fabulosa herida por fronteras y líneas espejo carentes de significado. Usando la figura del histórico Marco Polo como punto de partida, Calvino recorre un paisaje imaginario donde los infinitos, ordenados y en ocasiones enloquecedores detalles, intentan describir una cosmogonía implacable sobre el mundo no sólo como hogar del hombre sino también, visión del presente y el pasado. A medida que el libro avanza, las ciudades, pueblos, valles y aldeas se convierten en justificaciones evidentes para declarar su perspectiva sobre el mundo y su obsesión por sus misterios. Una lectura espléndida, por momentos angustiosa, de ciudades imaginarias que permiten a Calvino crear una superposición de ideas sobre la naturaleza humana por completo desconcertante.

La invención del mundo de Olivier Rolin:

Se dice que Rolin estaba obsesionado con la información, con las miles de percepciones de la realidad que pueden crearse a partir de una única idea y que ese punto de vista, le mantuvo por años en la búsqueda de un elemento común a todas las interpretaciones de la realidad. Lo logro: en “La invención del Mundo” Rolin recopiló las principales noticias de periódicos de casi un centenar de países alrededor del mundo. Con una laboriosidad obsesiva que sorprendió tanto a su editor como a sus posteriores lectores, construyó una magnífica obra fragmentaria que incluye no sólo los sucesos ocurridos en ese único día, sino que además, interpretó desde estilos literarios distintos. Obsesionado con lo que llamó “el tiempo infinito” Rolin aglutinó desde hechos de violencia hasta escenas domésticas para crear un tapiz sobre la humanidad que parece reflejar ese constante fluir del tiempo humano que tanto parecía fascinarle. ¿El resultado? Un libro abrumador, durísimo y en ocasiones casi insoportable, que aún así es considerado una joya de la literatura mundial.

El rey pálido de David Foster Wallace:

Luego de leer finalmente “La broma Infinita”, dediqué un considerable esfuerzo a leer este extrañísimo libro del escritor, en busca de los mismos elementos que tanto me habían fascinado de su anterior obra. Los encontré, aunque no estructurados de la misma manera. En esta ocasión, Foster Wallace no analiza la idea de la mente y la existencia humana a través de sus incontables matices, miserias y dolores, sino a través del tedio. Y lo hace construyendo lo que es quizás la ¿novela? más desconcertante que he leído hasta la fecha: A través de la visión de un aprendiz de Inspector de Hacienda, Foster Wallace pondera sobre sobre el aburrimiento, la uniformidad y la monotonía de una manera casi insoportable. Con una minuciosidad obsesiva, el escritor describe hasta el último detalle cada uno de los trámites burocráticos que realiza el funcionario, sin brindarles cariz metafórico alguno. Se trata sólo de la descripción de cada una de las tediosas e interminables ocupaciones de un empleado anónimo en una oficina sin mayores alicientes. Llegados a cierto punto, es imposible preguntarse si Foster Wallace no intentaba expresar una serie de ideas misteriosas sobre la naturaleza humana que nadie llega a comprender. Cual sea el caso, la novela es una visión desconcertante sobre la desesperanza y algo muy parecido a la frustración.

Autorretrato de Edouard Levé:

Como bien lo indica su nombre, se trata de un reflejo de la intimidad de su escritor. Pero en lugar de convertir el hecho biográfico en una sucesión cronológica, el autor se obsesiona con la naturaleza interna de sus dolores, amores, alegrías y pasiones. Y lo ordena por orden de importancia y asombro, como si las miles de percepciones de su mente tuvieran una secuencia misteriosa de la que no tenemos noticia. El libro salta de un suceso a otro como entre fragmentos de un paisaje inexplicable y llegado a cierto punto, el lector se pregunta si en medio de la rapidez de la narración, de la obsesiva necesidad del autor de contar su historia en clave de diorama literario, se esconde algo más misterioso que la simple narración de hechos. No obstante nunca llega a saberlo y Levé tampoco lo aclara. Un juego de espejos confuso que crea quizás una de las obras más interesantes de los últimos años.

Los colores primarios de Alexander Theroux:

Para Theroux, el color lo es todo. O así lo deja muy claro desde el primer capítulo de este curiosísimo libro donde el autor no sólo medita sobre su obsesión cromática, sino las implicaciones que cree tienen sobre el mundo que nos rodea. No se trata sólo de una interminable enumeración de cada cosa, elemento, sensación y emoción que nos rodea en relación con el color sino una especie de viaje pormenorizado por la percepción humana y sus implicaciones emocionales. Al principio, el libro parece lidiar con cierto caos incomprensible pero a medida que avanza, es evidente que hay un cierto hilo conductor que intenta crear un mapa cognoscitivo sobre el poder de color y sus implicaciones. Un recorrido casi demencial por la realidad que resulta por momentos abrumadora pero que brinda una mirada original a ciertos conceptos comunes sobre nuestra capacidad para imaginar.

Momentos de inadvertida felicidad de Francesco Piccolo:

Se le llama un libro sobre “la nostalgia feliz”, término que parece definir mejor que cualquier otro la mirada optimista y amable de escritor sobre los pequeños hechos sutiles que nos producen una inenarrable y quizás incomprensible felicidad. Obsesionado con demostrar que la felicidad es posible, Piccolo describe hasta el último detalle todo tipo de situaciones diminutas, imperceptibles y la mayoría de las veces casi invisibles, que alimentan el regocijo diario. Una muestra de la mirada meticulosa del autor sobre lo cotidiano y sobre todo, su capacidad para comprenderlo como parte de una red de interconexiones enigmáticas que intenta describir como formas de felicidad secreta.

El sentido interrogativo de Powell Padgett:

Para Powell Padgett, el mundo intelectual se construye a través de las preguntas. Y es justamente lo que plasma en su libro, que contiene todas las preguntas imaginables sin una sola respuesta. No sólo se trata de una sucesión interminable de cuestionamientos de todo tipo, sino también de una sucesión de interrogantes sobre cada tema imaginable, sin orden ni sentido. De lo superficial a lo profundo, Powell Padgett se aventura en el terreno de la curiosidad analítica y crea un mapa de ruta hacia la noción de la curiosidad como fuente de toda sabiduría. Llamado “Una interpretación alegórica sobre la personalidad humana”, sus cientos de miles de preguntas parecen construir un laberinto de percepciones y conclusiones cada vez más elaborado y complejo. Un prodigio de asombrosa tenacidad y persistencia por parte de su autor que hace del libro una rara experiencia emocional.

Me acuerdo de Georges Perec

Perec es de hecho, el escritor obsesivo por excelencia. Y lo demuestra en cada uno de sus libros, a través de los cuales analiza temas sin aparente relación entre sí en todas sus implicaciones. “Me acuerdo”, no es la excepción: se trata de una descripción pormenorizada y aparentemente infinita sobre la infancia de Perec, que no deja detalle sin analizar, desmenuzar y comprender sobre su niñez. El resultado es un ejercicio de escritora caótico y por momentos, inabarcable que sin embargo, termina encajando en una mirada poderosa sobre esa noción sobre la identidad del hombre por el hombre que parece provenir de nuestra infancia.

Inquieto de Kenneth Goldsmith

Con una atención por el detalle que por momentos resulta agónica, el libro describe — minuto a minuto — todo lo que su autor hizo durante un día cualquiera. Se trata de una especie de mirada científica sobre la naturaleza humana, una dicotomía poderosa sobre la necesidad de comprendernos y lo que puede resultar aún más confuso y desconcertante, esa vaga noción sobre la individualidad que el escritor intenta describir casi a marchas forzadas a medida que transcurre el libro.

Impresiones de África de Raymond Roussel:

Roussel es quizás el epítome del escritor que utiliza sus obsesiones para crear un panorama más amplio de su mente. No sólo recorrió el mundo en una caravana y pasó mucho más tiempo escribiendo sobre el tema que disfrutando del periplo, sino que además, dedicó buena parte de ese larguísimo trayecto en analizar meticulosamente sus impresiones sobre un viaje que miraba a través de la lona del campamento. El resultado, es un libro cargado de larguísimas y en ocasiones delirantes descripciones, una mirada casi enloquecedora a la percepción del escritor sobre el mundo y sus pequeños misterios. Por momentos emocionante y en otros casi abrumador, “Impresiones de África” construye una concepción sobre la mirada del escritor extrañamente conmovedora, a mitad de camino entre la obsesión y la necesidad de utilizar la palabra como una forma de creación artística.

Lo macabro de la naturaleza humana:

¿Cuáles podrían ser los mejores libros sobre Asesinos jamás publicados? Resulta difícil hacer una selección semejante, pero podría incluir los siguientes:

Zodiac: El asesino del zodíaco de Robert Graysmith

Graysmith trabaja como caricaturista para el periódico The San Francisco Chronicle, cuando el asesino llamado “El Zodiaco” comenzó a enviar cartas a redacción describiendo con detalle sus crímenes. Obsesionado , no sólo brindó ayuda a diversos investigadores que intentaron utilizar los mensajes para esclarecer los crímenes, sino que además, mantuvo su propia investigación sobre el tema, incluso cuando los agentes encargados del caso dieron por finalizada cualquier pesquisa. A pesar de no tener ningún tipo de conocimiento sobre psiquiatría, medicina forense o incluso tener el apoyo de la policía local, Graymisth dedicó diecisiete años en averiguar por su cuenta la identidad del asesino. A pesar que no logró, sus progresos sobre el tema fueron mucho más evidentes y sustanciosos que cualquier investigación oficial. Aunque el libro — y sus conclusiones — todavía no son consideradas parte de una reconstrucción formal sobre los crímenes del Zodiaco, la versión de Graysmith es quizás la más popular y aceptada por buena parte de la cultura popular.

Obedeceré a Dios de Jon Krakauer

Cuando Ron y Dan Lafferty, mormones fundamentalistas, asesinaron brutalmente a dos hermanos “por mandato divino”, norteamérica pareció comenzar a comprender los peligros del extremismo religioso basado en preceptos morales que conocían muy bien. El hecho permitió al escritor Jon Krakauer no sólo analizar el asesinato desde la perspectiva de una circunstancia inédita en la historia americana sino de sus implicaciones culturales: El culto Mormón es quizás uno de los credos religiosos más populares en un país que se identifica así mismo como seglar. El escritor no sólo investiga y profundiza sobre el uso de la religión como una forma de manipulación emocional sino la noción del asesinato bajo la justificación dogmática. Rozando los límites de la provocación, Krakauer cuestiona el papel de la creencia como parte de una serie de ideas esencialmente primitivas que pueden ser utilizadas como herramientas de alineación y presión psicológica.

Celda 2455. Pabellón de la muerte de Caryl Chessman

Una de las pocas novelas sobre asesinos escrita por un hombre que habitaba el tristemente célebre corredor de la muerte del Estado de California. Caryl Chessman, ladrón y violador, fue condenado a muerte los 27 años luego de ser acusado de secuestro, robo y perversión sexual. Considerado un criminal serial, por casi diez años se le atribuyeron todo tipo de crímenes en varios estados de EEUU. Una vez en la cárcel, Chessman se convirtió en una inusual celebridad, al hacerse un enconado luchador contra la pena de muerte y escribir cuatro libros sobre el tema, fruto de casi diez mil horas de investigación y estudio sobre su caso y otros semejantes. Por casi veinte años, Chessman aseguró que no era culpable de los crímenes por los cuales estaba condenado a morir. Una y otra vez, sostuvo que su caso estuvo lleno de inconsistencias y contradicciones. No obstante, el 2 de mayo de 1960, Caryl Chessman moría en la cámara de Gas de la cárcel de San Quentin, sin haber logrado demostrar su inocencia. Aún en la actualidad su caso sigue siendo debatido y analizado como una temible curiosidad en los anales de la historia jurídica norteamericana.

La condesa sangrienta de Valentine Penrose

La célebre historia de la condesa Isabel Báthory ha sido analizada desde cientos de perspectivas en la literatura y el cine. No obstante, Penrose brinda a la historia una cuidada investigación sobre su contexto que la hace especialmente intrigante: contradiciendo la imagen histórica de la mujer despótica y violenta, el autor recorre la vida de Báthory como una poderosa aristócrata en una época donde la violencia no se repudiaba y era considerada una parte esencial de la cultura. Bathory no sólo gobernó sus tierras con astucia sino que además, fue una de las pocas mujeres con auténtico poder político de su tiempo. En un tiempo de barbarie, la Condesa disfrutó de una corte de enorme riqueza artística y luchó con gran habilidad política para conservar la autonomía de su territorio de las constantes invasiones vecinas.

No obstante, Bathory la asesina, es mucho más intrigante y sugerente que la de la mujer poderosa. Y quizás por ese motivo, Penrose construye una curiosa crónica sobre la perversión sexual y la demencia de la condesa Bathory. Con minucioso detalle, reconstruye el método y los motivos por los cuales la aristócrata asesino a casi 650 jovencitas — una insólita mezcla de antiguas creencias mágicas y brutalidad en una época barbárica — , intentando no sólo demostrar y comprender sus motivaciones sino los alcances de sus asesinatos. Un libro que no sólo analiza los asesinatos de Bathory desde la perspectiva histórica sino también, desde el hecho de la mujer que mata, una idea que por años pareció desconcertar a buena parte de los historiadores.

Jack el destripador. Cartas desde el infierno de Stewart P. Evans

Se trata de unas de las investigaciones más objetivas y profundas sobre la identidad del asesino que aterrorizó Londres y que aún continúa siendo un misterio no sólo para la cultura popular, sino también para la ciencia forense. El libro reconstruye paso a paso los asesinatos cometidos por el Jack el Destripador y lo hace, desde una intrigante perspectiva moderna que nos permite comprender el terror que infundió a la Londres Victoriana. La investigación incluye además casi 120 fotografías de los lugares reales en donde ocurrieron los hechos, lo que permite al lector familiarizarse con Jack el Destripador como parte de su contexto e historia. No obstante, el elemento más perturbador del libro, es el extenso apéndice que recopila la totalidad de cartas atribuidas a Jack el Destripador y enviadas a la policía de Londres durante su breve reinado de terror durante el Otoño de 1988. En suma, la obra no sólo resume la obsesión insistente de la cultura popular con uno de los personajes más sombríos de la historia sino el hecho mismo que con su existencia, destruyó la inocencia secular y emocional de toda una época.

Green River, running red de Ann Rule

La novela reconstruye con meticuloso y en ocasiones terrorífico detalle, la historia de Gary Ridgway, asesino de setenta y un personas y considerado uno de los asesinos seriales más prolíficos conocidos. La autora analiza la personalidad de Ridgway desde su niñez, describiendo su hogar y su primera juventud como posible origen de la posterior misoginia que le hizo asesinar durante casi diez años exclusivamente mujeres. Más allá de las consideraciones morales del asesinato, la autora se cuestiona sobre las singularidades de la personalidad del asesino y sobre todo, cuando pudieron influir en los asesinatos que cometió.

Helter Skelter: La verdadera historia de los Asesinatos de Manson de Vincent Bugliosi y Curt Gentry

No se trata de un libro sencillo: A diferencia de otros a su estilo, se enfoca directamente en la descripción criminalística y forense, antes de usar recursos narrativos para narrar la historia que analiza. No sólo describe con espeluznante detalle lo ocurrido durante la noche del tristemente célebre asesinato de la actriz Sharon Tate, sino que además profundiza en detalles forenses y físicos que en ocasiones transforman la lectura en una sucesión de datos físicos y policíacos difícilmente asimilables. Además, incluye pormenores sobre el proceso judicial posterior que hasta entonces, habían pertenecido al secreto de sumario del caso. Todo una visión descarnada sobre uno de los casos más sonados de la historia.

Dentro del Monstruo de de Robert Ressler

A Robert Ressler se le considera el creador de los perfiles psicológicos de asesinos en serio y quizás por ese motivo, su segundo libro se concentra exclusivamente en analizar la personalidad y reflexiones de dos de los más grandes y terribles asesinos en serie de la historia reciente Dhamer (El carnicero de Milwaukee) y John Wayne Gacy (El payaso asesino). El libro incluye las extensas entrevistas de su autor con ambos asesinos, así como sus conclusiones sobre las motivaciones que sostienen no sólo el comportamiento violento y psicópata, sino lo que suele llamar “la raíz del mal”. Un libro que desafía la simplificación del asesinato como una forma de locura e intenta construir teorías e hipótesis sobre los mecanismos que desencadenan la violencia y la compulsión criminal.

BTK (Átalas, torturalas, mátalas) de Roy Wenzel

Dennis Rader era un modélico padre de familia americano, un vecino ideal y un hombre conocido en su comunidad religiosa por su profunda devoción. Por ese motivo, cuando se descubrió que Rader llevaba más de treinta y dos años torturando y asesinando mujeres en su natal Wichita, se convirtió de inmediato en el símbolo de la psicopatía clásica y el conocido perfil anónimo del asesino serial clásico.

El libro de Roy Wenzel analiza desde el largo historial de asesinatos de Rader, hasta el momento en que fue descubierto debido a un error de pura vanidad: realizó una llamada al periódico local para identificarse como el auto de los asesinatos que aterrorizaban a la ciudad. Se autoproclamó como BTK (átalas, torturalas, mátalas en sus siglas en inglés) y aseguró que jamás sería descubierto por las autoridades locales. Unos meses después y luego de ser capturado gracias a esa llamada, declararía que había sido “lo único que lamentaba” de toda su carrera criminal. Wenzel utiliza la pequeña anécdota no sólo para describir la mente del asesino sino para analizar su profunda frialdad y crueldad.

*Asesinos de Stephan Bourgoin

Una pormenorizada guía sobre los principales asesinos en serie Norteamericanos y Europeos, realizada desde el punto de vista del criminólogo Stephan Bourgoin. De edición limitada y actualmente toda una rareza editorial, forma parte de una serie de libros donde el autor teoriza sobre la naturaleza del mal y sobre todo, la violencia como parte de la naturaleza humana.

El dolor convertido en palabras:

Esta pequeña selección de libros, crean un recorrido profundo, doloroso y muy humano por el duelo, la pérdida y la angustia existencial. En especial, la forma en que la muerte trastoca la vida cotidiana y sus pequeñas rutinas:

Lo que no tiene nombre de Piedad Bonett:

Descarnado, crudo y extraordinariamente bello, se trata de las crónicas de lo que vivió la escritora luego del suicidio de su hijo. No sólo es una mirada profunda al sufrimiento espiritual y moral de una madre que debe enfrentar la pérdida desde lo imprevisible y devastador, sino además, una reflexión sentida y sin cortapisas sobre el miedo, el duelo y el miedo que subyace bajo su angustia existencial. Con una prosa sincera y emocional, la autora recorre no sólo el abismo privado que ocasionó la pérdida de su hijo, sino sus implicaciones. Se plantea interrogantes sobre la naturaleza del dolor y sobre todo, esa profunda necesidad de comprendernos y sobrevivir al sufrimiento que todos descubrimos nos une en crisis personales especialmente duras. Un documento de invaluable sobre el horror de la ausencia, el recorrido hacia la necesidad de enfrentarse a ella y finalmente, esa serenidad desigual que proporciona mirarnos desde el otro lado de una tormenta personal de consecuencias imprevisibles.

La hora violeta de Sergio Molino

Otro libro testimonial sobre la devastación emocional de la muerte de un hijo, pero mientras Piedad Bonett describe con su prosa exquisita el mundo que sobrevive a lo impensable, Del Molino medita sobre la paternidad desde una perspectiva cálida y sensible. Escrita como una sentida despedida a la memoria del hijo difunto, Del Molino se debate entre la soledad de su historia personal mutilada por la muerte y la forma como asume su cualidad inevitable. Una y otra vez, el autor se mira así mismo como parte de una idea mucho más grande a la cual sobrevive y además, forma parte de su futuro. A pesar del sufrimiento emocional, Del Molina plantea la idea de la esperanza que sobrevive a la tragedia y sobre todo, el poder del espíritu humano para enfrentarse al sufrimiento.

Di su nombre de Francisco Goldman

El escritor Francisco Goldman se encontraba nadando en una playa pública junto a su esposa, cuando una ola los golpeó a ambos, matándola a ella casi de manera instantánea. El libro “Di su nombre” es la crónica no sólo de la muerte inesperada, del dolor insoportable, sino lo que vino después, una mezcla de pesadilla y duelo absoluto que sumió a Goldman en la absoluta desesperación. Un libro de extraordinaria belleza, que no sólo evoca las raíces del dolor humano — la vulnerabilidad de no comprender la mortalidad de quienes amamos y la propia — sino ese lento descenso a los infiernos que puede provocar cualquier luto. Contada a trozos y fragmentos que en ocasiones parecen no encajar, “Di su nombre” cuenta la depresión en la que Goldman cayó luego de la muerte de su mujer y además, esa necesidad suya de autodestrucción que convirtió los meses posteriores en un suicidio consciente. Finalmente, luego de un accidente en el casi muere, el escritor comenzó a replantearse su propia existencia: es entonces cuando comienza a escribir el libro. Un alegato sobre la desesperanza, la angustia y el vacío de la existencia tan extraordinario en su valor literario como en su belleza emocional.

Mi libro enterrado de Mauro Libertella

La muerte en ocasiones, es mucho más que el dolor de la ausencia física: es un replanteamiento a trazos forzados sobre nuestra propia vida y la capacidad que tenemos para enumerar los dolores personales y confusos que parecen de pronto hacerse más claros y evidentes luego de la tragedia. Mauro Libertella no sólo analiza el tema desde una perspectiva fresca y directa, sino que además medita sobre las implicaciones del luto y la angustia, mezcladas con sentimientos mucho menos comprensibles como la amargura y la decepción. En clave de reflexión personal, el autor se pregunta luego del fallecimiento de su padre — el extraordinario escritor Héctor Libertella — cómo puede sobrevivir a su sombra y sobre todo, cómo puede luchar contra su recuerdo y su enorme influencia sobre su presente y futuro. Una extraordinaria mirada a la ausencia desde el desconcierto y el miedo sempiterno de comprender nuestra identidad.

Canción de tumba de Julián Herbert

Con una enorme delicadeza, Julián Herbert analiza su relación con su madre en un diario íntimo donde apunta no sólo su personal punto de vista sobre el dolor y la angustia, sino también la complicada convivencia entre ambos. Lo hace mientras su madre agoniza unos pocos metros más allá, en la cama del hospital y deteniéndose con frecuencia en su narración para cuidarla. Todo lo anterior convierte su relato no sólo en una perspectiva única sobre la pérdida y la angustia moral, sino en una revisión concienzuda sobre los intrincados lazos que nos unen a quienes amamos y forman parte de nuestra vida. Conmovedor por momentos, desconcertante en otros el relato avanza con buen pulso hacia una conclusión elemental y no por ello menos importante que el autor celebra en cada palabra: Somos quienes amamos.

El año del pensamiento mágico y Noches azules de Joan Didion

Una dupla extraordinaria y por momentos escalofriante sobre la muerte y el duelo. Y es que no sólo se trata de relatos separados que funcionan como espejos de una única historia, sino que además cuentan la lenta debacle emocional de la autora, que primero enfrenta la muerte de su esposo y después, la de su hija. Las devastadoras experiencias parecen completarse así mismas y de un libro a otro, estructurar una especie de mapa sobre el dolor y la agonía emocional. No obstante Didion no se regodea en la angustia y las cientos de implicaciones del duelo, sino que convierte ambos libros en una alegoría extrañamente sincera sobre el luto y más allá de eso, la manera en que podemos sobrevivir a nuestras peores tragedias.

Mi abuela, Marta Rivas González de Rafael Gumucio

Para Rafael Gumucio su abuela fue no sólo una madre sustituta sino un personaje de enorme implicación en su vida. Como una super presencia que abarcó no sólo su niñez sino cada momento de enorme valor existencial, Gumucio no sólo narra su visión sobre la especialísima relación que les unía, sino también su muerte. Una revisión de extraña belleza sobre la perspectiva de la ausencia y el sufrimiento hacia la muerte inminente de quien amamos. Obra mínima e intimista, asombra por su conmovedora delicadeza pero sobre todo, su acierto al hilvanar los vínculos emocionales y personales como una especie de espiral interminable que sustenta la identidad.

Tiempo de vida de Marcos Giralt Torrente

También desde la perspectiva del que sobrevive a un afecto de capital importancia, Giralt analiza la pérdida desde el recuerdo. Con un pulso exquisito y un buen gusto literario que por momentos sorprende y conmueve a partes iguales, el escritor avanza en la narración de la compleja relación que sostuvo con su padre con una mirada certera sobre la influencia que tuvo en su identidad y sobre todo, ese reflejo que fue de si mismo durante su vida. Una obra durísima y de enorme belleza, que no sólo elabora una curiosa mirada sobre los elementos que cimentan el luto sino también, la abrumadora soledad del que sobrevive.

También esto pasará de Milena Busquets

Exquisita, por momentos irritantes, pero siempre con la capacidad de cautivar, la novela de la traductora Milena Busquets es quizás inolvidable por su necesidad de comprender el luto desde sentimientos tan dispares como la ira y la sátira cruel. Contada en clave levemente epistolar — aunque en realidad, es una narración circular que construye su propio laberinto de ideas — la novela elabora un elegante tapiz sobre los recuerdos, el dolor y la tristeza, pero que a pesar de eso, la vida continúa. Y lo hace en un hedonismo cercano a la pasión y a la decadencia, en un juego de espejos donde el luto y el sufrimiento parecen ser sólo piezas que justifiquen el vacío existencial que la muerte deja a su paso. No se trata de una visión tradicional sobre la muerte ni busca serlo. De hecho, la misma Milena Busquets, describe la novela como una carta de amor a su Madre Muerta, una visión profundísima sobre los lazos que nos atan a la nostalgia y una fervorosa rebelión contra la desesperanza. Toda una joya literaria.

Los espacios de la locura

Este grupo de libros muestran la locura y el sufrimiento psicológico desde la noción de la intimidad. Un punto de vista de extraordinaria ternura que quizás, pueda ser una forma de comprender el complicado mapa mente privado.

Miss Dalloway de Virgina Woolf

A primera vista, la historia de Miss Dalloway no parece otra cosa que una mirada un poco displicente sobre el existencialismo. Pero a medida que avanza la narración, Virginia Woolf construye una perspectiva certera, durísima y sobre todo real sobre la depresión. Lo hace a través de esa perspectiva casi bucólica sobre la vida de la mujer de su época, aquejada de la soledad y falta de propósito pero sobre todo, a través de un tipo de un profundo dolor espiritual que raras veces se analiza a profundidad. Los personajes de Woolf no sólo se mueven en medio de una serie de percepciones sobre la angustia mental e intelectual, sino que además, se cuestionan así mismos en un trayecto casi iniciático sobre el sufrimiento personal. Una obra que construyó toda una nueva forma de comprender diversos trastornos mentales y que permitió a su autora, quizás, analizar sus propios dolores a través de la literatura.

Furiosamente feliz de Jenny Lawson

No hay manera sencilla de tocar el tema de las enfermedades mentales, pero sin duda, la mayoría considera inapropiado que se analiza a través de la risa y la sátira. Quizás, ese es el gran triunfo de este libro honesto y sencillo: Lawson no sólo se burla de su propios padecimientos de ansiedad sino que además, lo dota de una humanidad que desarma por su sencillez y conmovedora inocencia. Se trata de un relato aparentemente sencillo que sin embargo, ofrece una perspectiva muy realista y honesta sobre un mal de nuestro tiempo como son los trastornos de pánico y ansiedad.

Inocencia interrumpida de Susanna Kaysen

Se trató quizás del primer libro que reflexionó sobre la la depresión, los trastornos de estrés y otros padecimientos mentales semejantes para el gran público lector. Autobiográfica, con una prosa sencilla y además, construída bajo una estructura sencilla y sugerente, logra no sólo una reflexión profunda sobre el dolor emocional sino también de la adolescencia, la primera juventud femenina y sobre todos, los dolores emocionales de la convulsa generación que sobrevivió a la década de los sesenta y que el libro intenta retratar en un fresco detallado y anecdótico. Una obra discreta que su gemelo cinematográfico eclipsó pero que aún conserva cierto encanto nostálgico.

K-Pax de Gene Brewer

Una singular metáfora sobre la locura como una forma de pensamiento ideal e incluso, de percepción espiritual sobre la realidad. Se trata de una narración extraña, original por su planteamiento pero sobre todo, conmovedora en su forma de analizar la mente humana como una expresión de suprema creatividad. A medio camino entre el argumento espiritual y el psicoanálisis, K-Pax parece recorrer el desigual trayecto de Best Seller hacia una obra mucho más consistente sobre el pensamiento del hombre y sus infinitas distorsiones. Brewer utiliza la figura de “Prot” — un paciente psiquiátrico que asegura ser un alienígena del Planeta K-Pax — para elaborar una cuidada revisión sobre los tópicos sobre la realidad, lo fantástico y la percepción sobre la consciencia, en un juego de espejos que se sostiene gracias a la inteligencia del planteamiento. Luego de la llegada a la pantalla grande de su versión cinematográfica en el 2001 — protagonizada por Kevin Spacey y Jeff Bridges y bajo la dirección de Iain Softley — el escritor añadió al Universo de K-Pax dos secuelas, que completan las reflexiones sobre K-Pax como símbolo de un mundo ideal y las reflexiones de Prot sobre la naturaleza del hombre.

El Hotel Blanco de D.H Thomas

Con toda probabilidad, lo más sorprendente de la trama es su narrativa circular, que parece englobar varias dimensiones de tiempo y percepción unidas a través de la percepción del psicoanálisis como pieza angular de la historia que intenta contar. El escritor D.H Thomas no sólo logra ensamblar una novela creíble a través del recurso de ensamblar todo tipo de piezas y escenas que a primera vista parecen no calzar sino que además, logra elaborar una serie de profundas visiones sobre lo onírico, la locura, los terrores e ideales de la mente humana que sorprende por su belleza. Como obra de compleja lectura que es, se trata sin duda de una percepción durísima sobre la conciencia humana y las múltiples maneras como puede percibirse así misma.

American Psycho de Bret Easton Ellis

El tema de la ultraviolencia, la psicopatía en estado puro y el asesinato suele tocarse siempre más o menos de la misma manera: se analiza el comportamiento como una aberración de origen y se insiste en la responsabilidad moral de la condena. No obstante Easton Ellis no se detiene en la culpa social y cultural, sino que reflexiona sobre el asesinato y la violencia como un producto cultural. Tal vez por ese motivo, el argumento de la novela levantó resquemores: Patrick Bateman, un joven ejecutivo a la última moda no es un asesino corriente. Conoce a la perfección como hay que vestirse, cuales son los lugares donde paladear frenesí del inmediatismo, la música que hay que escuchar, los difusos valores culturales que debe seguir, si desea pertenecer al privilegiado rebaño idiosincrático al que pertenece. También es un asesino en serie que viola, tortura y mata a sus víctimas. Una combinación dual casi ideal para lo que se considera la psicopatía en estado puro.

No es de extrañar que causara sensación en su momento. La descripción de los crímenes es cruda y sin concesiones. Y es que Easton Ellis le da nueva voz a un viejo temor: la muerte sin rostro, la violencia de guante blanco. ¿Se trata la violencia de una forma de locura? Easton Ellis lo analiza desde la percepción del dolor y la angustia existencial, pero sobre todo desde una perspectiva que se toca poco: La sociedad -la soledad existencialista, el anonimato global — que engendra sus propios monstruos.

Un paseo solitario de Gul Y. Davis

Dolorosísima y conmovedora, la novela es una visión descarnada sobre la vida en las instituciones psiquiátricas y también de algo más sutil: el alineamiento y soledad que sufre el paciente psiquiátrico recluido. Alejada del sentimentalismo y sobre todo, basada en una reflexión crítica y madura sobre el sufrimiento psiquiátrico, la novela es un contundente alegato sobre la noción sobre los trastornos psiquiátricos y sus consecuencias inmediatas. Un relato construido sobre la dureza, que describe un sistema psiquiátrico que atenta contra la libertad individual y finalmente, la dignidad en un intento de comprender los alcances de la mente humana como expresión intelectual.

El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon

Una historia curiosísima sobre los alcances de la imaginación y la capacidad de la mente humana para comprenderse así misma. Con una prosa rápida y fluida, la historia narra la visión y perspectiva de un joven con síndrome de Asperger y sobre todo, esa dimensión de la realidad que el trastorno le brinda, alejada de clichés, estereotipos y sobre todo, lugares comunes. Una noción profunda sobre la manera como percibimos el mundo y sobre todo, las múltiples interpretaciones que esa percepción puede tener.

La soledad de los números primos de Paolo Giordano

Se trata de una poderosa alegoría a la soledad, el aislamiento y el dolor emocional. Una narración sobre lo esencial que sostiene la manera que comprendemos la realidad y la angustia emocional que puede engendrar una ruptura — real o imaginaria — con lo que creemos indispensable en nuestra vida. Contada en paralelo desde el punto de vista de dos personajes contradictorios, la novela avanza entre la percepción del amor, la identidad y el dolor como una elegía a las pequeños trastornos cotidianos. Un prodigio de buen hacer literario combinada con una conmovedora visión sobre el sufrimiento, la angustia mental y algo más sutil, relacionado con la amargura de la existencia herida por la monotonía.

Hacia el amanecer de Michael Greenberg

Construída desde la perspectiva de un meditado relato sobre la locura y los límites de la cordura, “Hacia el amanecer” es una descripción detallada sobre lo que su autor llama “el paso hacia el descontrol mental” de su hija de quince años. No sólo es una novela que asume el trastorno psiquiátrico como una condición mental que devasta los cimientos de lo que consideramos realidad, sino que además, medita sobre sus implicaciones en la percepción de lo que consideramos real y lo que no, como forma de asumir nuestra identidad. Una crónica sobre la demencia como un espacio entre dos conclusiones contrarias de nuestra visión sobre el mundo.

Una lista corta — y además incompleta, sin duda — sobre la mirada de la literatura sobre todas las formas en que la naturaleza humana puede manifestarse. Sin embargo, es también un recorrido sobre lo que consideramos real y lo que no puede no serlo. La frágil forma de nuestro pensamiento y cómo comprendemos el mundo que nos rodea.

Bruja por nacimiento. Escritora por obsesión. Fotógrafa por pasión. Desobediente por afición. Escribo en @Hipertextual @ElEstimulo @ElNacionalweb @NotasSinPauta

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